ISLAM Y AL-ANDALUS

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LAS FUENTES DE LA SABIDURÍA Y SU INTERPRETACIÓN

Sheikh-Idris

Para los musulmanes hay dos fuentes de conocimiento: El wahi (revelación) y la creación de Allah

Dr. Ja’far Sheikh Idris.

En esto nosotros diferimos con los kufar, y todos aquellos que no aceptan a Allah (s.w.t.) o que no tienen un Libro de total confianza que es la revelación de Allah (s.w.t.). Para ellos el único medio de conocimiento es el mundo (el Dunia).

Sabemos que hay algo llamado el método científico, y que es el método que nos posibilita obtener los auténticos hechos que extraemos de la observación de lo que nos rodea. Nosotros como musulmanes también creemos que hay un método, que también se puede llamar científico, para obtener los hechos de otra forma. Así, de la misma manera en que hay un método científico que te permite obtener conocimiento de la naturaleza, la sociedad..., hay también un método que debe ser seguido si quieres llegar a obtener el conocimiento fidedigno que se encuentra en el Corán y en la Sunnah del Profeta (s.a.s.).

Así que estas son nuestras dos fuentes, y ambas son dignas de crédito para nosotros. Porque Allah (s.w.t.) creó este mundo y Allah (s.w.t.) reveló las palabras. Así que cualquier cosa que descubramos mediante la observación, o experimentación y demuestre ser cierta, no puede ser nunca negada por un musulmán. Mucha gente piensa que para un musulmán son ciertos solamente los hechos que aparecen reflejados en el Corán. Piensan que si hay un hecho que está científicamente probado, entonces para aceptarlo, tiene que haber evidencia de él en el Corán. No. Ambos son medios dignos de crédito. No tenemos que encontrar evidencia de lo que Allah (s.w.t.) dijo en la naturaleza, ni tenemos que encontrar evidencia de lo que es la naturaleza ni en el Corán ni en la Sunnah del Profeta (s.a.s.). Estoy diciendo, no es necesario, pero algunas veces se incrementa la seguridad de una persona si descubres algo y también se ve reflejado en el Corán, especialmente si es algo que no era conocido en los tiempos del Profeta (s.a.s.) si no que se descubrió siglos más tarde. Esto sin duda alguna incrementa el Iman de la persona y la seguridad en lo que ha descubierto, le da más confianza. Cree en el Corán, incrementa su Iman el saber que sólo Allah (s.w.t.) podía ser conocedor de algo que sólo se conocería mucho tiempo des pues de haber sido transmitida la revelación de Allah (s.w.t.), es una gran inyección de fuerza en el Iman de la persona.

Así, el primer punto es que ambas fuentes son dignas de crédito. No tenemos ninguna contradicción entre ciencia y el Din. Allah (s.w.t.) dijo: “W’Allahu akhrajakum mimbu Tuni ummahaatikum laa ta’alamuna shay’aa...Wa ja’ala lakumu ssam’a wal-abSaara wal afi’idah (Cuando Allah os sacó de los vientres de vuestras madres, nada sabiais; después el os proveyó de oído, vista y mente)” (An-Nahl 78).

Cuando Allah (s.w.t.) nos creó, cuando nos extrajó del vientre de nuestras madres, éramos ignorantes. ¿Cómo adquirimos el conocimiento? Por los sentidos y la mente, no hay otra manera de adquirir conocimiento. Incluso el conocimiento del Corán. ¿Cómo lo adquirimos? Lo oímos o lo leemos, tenemos que usar nuestros sentidos. Y tenemos que usar nuestra razón, de otra manera no podemos entender ningún discurso alguno, ni siquiera lo revelado por el Corán el de Allah (s.w.t.).

También necesitamos estos medios para adquirir el conocimiento de la naturaleza, de tal forma que los modos en que adquirimos el conocimiento son los mismos para los hechos naturales que para lo referente a nuestro Din.

¿Qué pasa si hay contradicción entre los dos? ¿Qué hacemos? Supón que oímos en el Corán o en un hádiz auténtico que tal o cual es el caso. Y después los científicos nos dicen lo contrario. La respuesta es que no hay contradicción real. De otra forma no habría revelación. Si Allah (s.w.t.) creó el mundo, El sabe lo que creó. Y nosotros sabemos con seguridad que el Corán es la revelación de Allah (s.w.t.). Y Allah (s.w.t.) no nos engaña, podemos depositar nuestra confianza en El. Así que El no puede crear el mundo de una manera y contarnos otra cosa. Si sabemos con seguridad que algo es cierto en el mundo, y alguien nos dice que Allah (s.w.t.) nos dice otra cosa, nosotros diremos: “No, no es cierto”.

Esto es por lo que algunos sabios cristianos, por las contradicciones entre la Biblia y los hechos científicos ciertos, llegaron a la conclusión de que la Biblia no puede ser la Palabra de Dios, al menos no todo lo que hay en ella. Sin embargo los fundamentalistas cristianos aseguran que la Biblia es la palabra exacta de Dios.

Alguien que se oponía a estos fundamentalistas, dijo que hay un verso en la Biblia que dice que el conejo rumia. Dijo que esto no era cierto, sabemos que el conejo no rumia, si no que mueve su boca de tal forma que a una persona que no haya visto el caso desde una perspectiva del estudio, le puede parecer que rumia, como lo hace la vaca por ejemplo. Así que él dijo que si fue Allah (s.w.t.) quien creó el conejo, El sabe si rumia o no. De tal manera que si alguien dice que Allah (s.w.t.) dijo que el conejo rumiaba, entonces esto significa que él no lo sabe, que la persona que dijo esto no lo sabía, así que no puede ser Allah (s.w.t.).

Por tanto la primera verdad es que no puede haber una contradicción real. Si sabemos con certeza que esto es lo que Allah (s.w.t.) dijo y sabemos con certeza el significado de lo que dijo, o sabemos que es un hádiz del Profeta (s.a.s.), y estamos completamente seguros del significado de dicho hádiz, y además sabemos que es un hecho científico, entonces no es una teoría, es un hecho probado, por consiguiente no puede haber contradicción entre los dos, y si la hubiera, ésta sólo sería aparente.

Recordemos lo que dijo Ibn Taymiyah. El dice, revelación y razón (también se puede añadir ciencia, ya que “al-‘aql” puede incluir esto. Ahora pasemos a una pregunta que puede resultar sencilla. Supón que sabemos con seguridad, y cuando digo con seguridad me refiero a que el hádiz concreto es auténtico y que su significado es definitivo, que es algo que el Profeta dijo. Por otra parte existe una teoría científica sobre el mismo tema que un científico planteó, pero no es un hecho probado. ¿Cuál preferimos? Sin ninguna duda la primera.

Ahora, supongamos que sabemos con certeza que se trata de un hecho científico. Pero no estamos seguros de la autenticidad del hadiz, ¿cual preferimos? El hecho científico, sin duda, estamos seguros de él, a diferencia de este hádiz en particular del cual no se ha probado su autenticidad, de manera que pierde una de las dos condiciones: autenticidad y claridad en el significado. Y ahora supongamos que estamos seguros de la autenticidad del hádiz, pero no conocemos con seguridad su significado, ¿qué hacemos? Elegir nuevamente el hecho científico, y usarlo para clarificar el significado del hádiz auténtico.

Así que podemos decir que se prefiere todo aquello que es cierto/definido (qa Ta’ee), algo sobre lo que no hay duda. Independientemente de que sea revelación, creación o ciencia, anteponemos aquel que es seguro y cierto antes que aquel sobre el cual tenemos dudas. Entonces surge una tercera cuestión. ¿Qué hacemos si ninguno parece ser evidente ni conclusivo? Evidentemente con lo expuesto anteriormente preferiríamos aquel que se ve apoyado por una mayor evidencia, lo cual puede resultar muy difícil de mensurar, de modo que o lo posponemos, arguyendo que no lo sabemos, o tenemos que elegir, haríamos lo que indicó Ibn Taymiyah, elegimos aquel que se ve apoyado por una evidencia mayor.

Ahora, como musulmanes nuestra aproximación al Corán es en muchos sentidos como la aproximación del científico a la naturaleza. Supongamos que el científico descubriera un hecho cierto, pero después descubriera otro hecho que parece entrar en contradicción con el primero. ¿Qué haría? ¿Diría, “esta contradicción es inherente a la naturaleza, así que no sirve de nada estudiarla, y voy a otra cosa?

¿Qué hace, qué cree en su interior? ¿Por qué continua la búsqueda? El piensa que puede reconciliar ambos hechos. Cree que no hay contradicción real en la naturaleza. Lo mismo ocurre con el Corán. Nosotros llegamos al Corán, la revelación de Allah (s.w.t.) así que no puede haver contradicción. De manera que si hallamos un aya que parezca contradecir a otra o a un hádiz, no debe cundir el escepticismo, ni el desanimo, no debemos permitir a “shaytan” que murmure (que haga “waswasa”) en nuestro corazón.

Digámonos a nosotros mismos que si un científico que no es mu´min no tiene un problema psicológico cuando encuentra un fenómeno que le resulta contradictorio, no tiene tal problema porque cree, está seguro que esta contradicción es sólo aparente.

Lo mismo sucede con el Corán, si encontramos un aya o un hádiz que parece contradecirse con otro, tengamos por seguro que tal contradicción está sólo en nuestra mente, tengamos por seguro que se debe únicamente a nuestra ignorancia. Hay muchas formas de reconciliar estas declaraciones aparentemente contradictorias.

Los científicos tienen teorías, no se apoyan sólo en hechos individuales. Tienen teorías que explican los hechos. Nosotros también tenemos algo similar. Y es lo que llamamos “fiqh”. Un “faqih” no es solamente alguien que conoce las diferente reglas para los diversos asuntos. Un “faqih” es alguien que posee un punto de vista comprensivo del Din, sabe que en él hay cosas, como leyes, que gobiernan estos hechos y verdades individuales, de manera que ve estos hechos individuales a la luz de estas declaraciones comprensivas que aparecen en el Corán o en la Sunnah del Profeta (s.a.s.), o incluso en declaraciones realizadas por algunos ‘ulaama. Y esto es lo que encontramos en “usul ul-fiqh”. Así que esta debe ser nuestra forma de acercarnos al Corán y a la Sunnah del Profeta (s.a.s.).

Ahora llegamos a lo que se puede llamar el método científico. ¿Cual es el método que nos permite llegar al auténtico significado del Corán o de la Sunnah?.

El primero es el lenguaje. La diferencia entre la revelación y la creación, estriba en que la creación esta formada por cosas, así que el método que le ajusta es la observación. En el caso de la Revelación, tenemos palabras, y lo más importante para la comprensión de las palabras es entender el lenguaje. En muchas ayas del Corán se repite que el Corán es en árabe. Podemos ver que está en árabe, por supuesto, pero Allah (s.w.t.) destacó este hecho. Es obvio que El lo repitió para que nadie pueda interpretar el Corán de una forma que contradiga la lengua árabe.

De modo que el Corán está en árabe, por consiguiente el primer requisito para entender el Corán es entender la lengua árabe. Esto es para todo aquel que quiere ir directamente al Corán, beber de sus fuentes. Pero, cuidado, el ser árabe-parlante no implica el ser capaz de ir directamente al Corán, un gran número de personas que hablan árabe no pueden hacerlo, dependen de lo que los ‘ulamaa digan, son ellos los que entienden el lenguaje árabe del Corán ya que éste es muy distinto al árabe que podamos usar en nuestra vida diaria; podemos hablar árabe pero hay muchas palabras cuyo significado no resulta familiar a la gente que habla árabe, así que se ha de recurrir a diccionarios o comentarios sobre el Corán. Pero que el Corán esté en árabe es muy importante, ya que el árabe del Corán es el árabe que se hablaba en el tiempo del Profeta (s.a.s.). Los que hablen el árabe moderno, algunas veces comenten errores que una persona que lee una traducción no comete. ¿Por qué? Porque algunas de estas palabras que son usadas en el Corán adquieren nuevos significados que no eran conocidos en el tiempo del Profeta (s.a.s.), de manera que muchas veces al leer el Corán ahora, le damos a una palabra el significado moderno, el cual es muy diferente del significado clásico original.

Así que tenemos que interpretar el Corán de acuerdo con el lenguaje árabe que se hablaba en el tiempo del Profeta (s.a.s.).

Muchos han desviado el significado, han dado significados al Corán que no son ciertos, han violado la primera regla. Si quieres distorsionar el Corán, entonces tienes que violar la lengua árabe. Mucha gente, entre ellos los “mutasawwifa”, algunos de los “mu’tazila”, incluso algunos contemporáneos a quien llamamos “modernistas”, que quieren interpretar el Corán para hacerlo compatible con algunos puntos de vista occidentales, tienen que hacer esta desviación.

El segundo requerimiento es lo que llamamos “tafsirun-nassi bin-nass”. “Nass” es una declaración. La declaración en el Corán debe ser interpretada después de que conozcamos el significado árabe general, yendo al mismo Corán, porque el Corán se explica a si mismo. Así que si encontramos algo declarado en términos muy generales en un aya, después se verá explicado con detalle en otra.

Lo mismo ocurre con los hadices del Profeta (s.a.s.), nosotros interpretamos el Corán a la luz de los hadices de Muhammad (s.a.s.), porque el propio Corán nos dice que la tarea del Profeta (s.a.s.) es interpretar el Corán, explicar el Corán. El explicó el Corán con sus palabras y con sus actos. Así que sabemos con seguridad que que cualquier cosa que el Profeta (s.a.s.) dijera no contradice ni una sola aya del Corán, ya que su tarea y su deber consistían en explicar el Corán, no en contradecirlo. Así que si el Profeta (s.a.s.) hace algo, entonces no podemos aceptar que nadie diga que algo de lo que haya hecho sea “haraam” en el Corán. Por consiguiente, nosotros interpretamos el Corán a la luz del Corán, lo interpretamos a la luz de la Sunnah e interpretamos la Sunnah bajo su propia luz.

El tercer requisito para una comprensión adecuada del Corán son los dichos, los comentarios, las explicaciones de los Compañeros del Profeta (s.a.s.). Ellos se encuentran en una posición especial, no porque creamos que ellos eran “ma’sumin” (infalibles), si no por una buena razón: En primer lugar porque el lenguaje del Corán es el lenguaje que ellos solían usar en su vida cotidiana, el lenguaje clásico, de modo que ellos lo comprendieron mejor que las generaciones posteriores.

 

En segundo lugar por que vivieron con el Profeta (s.a.s.), conocieron las ocasiones, las circunstancias en que los versos del Corán fueron revelados. Y en tercer lugar porque podría ser que el significado que ellos atribuyen al Corán podría ser algo que entendieron del Profeta (s.a.s.). Y en cuarto lugar porque ellos son los mejores entre los musulmanes, no son como el Profeta, no son infalibles, pero sin duda son los mejor de los musulmanes.

De tal forma, estamos seguros que ninguno de ellos diría que este verso significa tal o cual cosa, si no están seguros del significado, y si no lo están, dirían “no estoy seguro”. Si lo saben, dirían, “pienso esto o lo otro”. De esta forma se cumple el tercer requisito.

Si hay consenso, “ijmaa’”, se tiene que dar como válido para explicar el significado del aya del Corán o del hádiz del Profeta (s.a.s.). También existe lo que se llama “Qiyaas”, esto no es un medio para obtener hechos directamente del Corán, si no un modo de conocer las reglas, el “hukm”, de algo que no es mencionado en el Corán. El “Qiyass” se puede entender con este ejemplo: Leemos en el Corán y en los hadices que la regla sobre A es B; ahora encontramos algo donde X es similar a A, de esta manera podemos decir que la regla sobre X es B debido a la similitud entre los dos.

El sexto requisito, y muy importante, es la sinceridad. Cualquier persona, aun cuando no sea musulmana, puede dominar el lenguaje, puede leer y aprender de corazón los hadices del Profeta o los versos del Corán, puede conocer el significado superficial de estos versos, pero Allah (s.w.t.) no mostrará el significado auténtico, el significado que influya a la vida de una persona y le da su “hidaayah” (guía), a menos que la persona sea sincera.

Intentamos lo mejor que podemos adquirir todos los medios necesarios para comprender el Corán y la Sunnah, intentamos aprender árabe, pensamos y ponderamos los versos, leemos muchos hadices del Profeta (s.a.s.), leemos los dichos de los Compañeros, lo intentamos con toda nuestra fuerza, pero eso no es suficiente; deseamos que a Allah (s.w.t.) nos conceda la sabiduría, y tenemos que hacerlo con total sinceridad.

Ibn Taymih decía: “Solía leer un ciento de tafsires sobre un verso, después iba a la mezquita y decía, Yaamu’allimul khalili ‘alimnee. ¡Oh, tu que enseñaste a Ibrahim, khalil, enséñame. Esto es por lo que nuestros más grandes ‘ulamma adquirieron tan vasto conocimiento. No solamente leyeron los hadices y el Corán de corazón, no sólo aprendieron las reglas de los asuntos individuales, si no que Allah (s.w.t.) le dio “fiqh”, ese conocimiento comprensivo del Corán y de la Sunnah del Profeta (s.a.s.)