ISLAM Y AL-ANDALUS

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LA ENSEÑANZA DEL SHEYH SIDI SA´ÎD AL ANDALUSÍ, ABDÚ RABIHI

ABDU-RABIHI

EN PRESENCIA DEL MÁS COMPASIVO, EL MÁS MISERICORDIOSO

Que Él nos bendiga en este sagrado mes como bendijo a sus profetas y a sus íntimos. Que bendiga a toda la humanidad para que el mundo encuentre su paz en la concordia y el mutuo respeto a todas las criaturas, pues las diferencias son riqueza del designio Creador.

Amados hermanos en Allah bendito y alabado, el santo mes de Ramadán está cerca y para entrar dignamente en él tenemos que prepararnos tan bien como nos sea posible, cada uno de nosotros según su medida.

Es pobre el Ramadán de quien se limite a la práctica del ayuno. Ramadán es ayuno, sí, pero también es revisión de la propia vida, y para colaborar en esta revisión, con el permiso de Allah* y el reconocimiento de mis limitaciones, es por lo que os envío esta carta.

Son muchas las cosas que podríamos decir, pero no conviene que aquí digamos todo cuanto podemos. Espero, si Allah bendito nos lo permite, que estas sencillas líneas os sirvan de ayuda en vuestra reflexión.

    LA ENSEÑANZA DEL SHEYH SIDI SA´ÎD AL ANDALUSÍ, ABDÚ RABIHI

Es una enseñanza muy sencilla, así como lo es Islam. Esta enseñanza no carga los corazones de los muridin con más ejercicios añadidos a los que ya nos dio AlLah (bendito y alabado) y su Profeta (paz y bendición), e invita a profundizar en el Secreto que se guarda en estos ejercicios. El Sheyh suele decir: “No busquéis por fuera y mirar mejor lo que se nos ha dado”

Siguiendo el Sagrado Corán enseña que el Islam es sabio y justo, es tolerante con otras formas de pensamiento, no ama la violencia, ni la crítica, ni la murmuración, ni a quie­nes buscan encontrar fallos en los demás. Aunque siempre habrá quienes se consideren defensores de su pro­pia razón con exageración, con actos de violencia o con palabras irrespetuosas hacia otras personas.

El Islam de las fuentes no tiene añadidos, ni rarezas, ni exageraciones fanáticas pues es sencillo y cortés. Es lógico, pues sigue las leyes natu­rales, es coherente pues nos invita a razonar con el diálogo, sin imposiciones carentes de prudencia. Todo en él ha sido prescrito por AlLah* y enseñado por su Profeta (p. y b.). Corán 4:148, 49:6, 49:11-12, 104:1

ALGUNAS NOTAS DE LA ENSEÑANZA DEL SHEYH

El Islam es un mensaje de amor y guía de Allah* a la humanidad, escrito en el lenguaje universal del amor y en un idioma poético, como lo es el árabe. Traducirlo a todos los idiomas sin perder su esencia es la responsabi­lidad de quienes lo comprenden bien.

El Islam es tolerante y respetuoso con otras opciones religiosas y culturales, pues en la diversidad se encuentra la riqueza. El Islam no es una limitación, ni una dictadura, ni se impone por la fuerza, por esta razón detesta la falta de cortesía muhammadí. El Islam puro invita a la búsqueda de la sabiduría, donde quiera que se encuentre, pues una persona sin sa­biduría perderá mucho bien. Por esta razón el Profeta insistía en esta búsqueda por todos los caminos de la tierra.

Islam es la paz del corazón para quienes obedecen las enseñanzas transmitidas por los profetas y recibidas directamente de Allah* por el Profeta Muhammad (p. y b.), y son las mismas que han sido puestas en práctica por los amantes de Allah*.

El Islam es semejante al “Arca de la Alianza” del pro­feta Moisés (con él la paz). Así como el Arca guardaba el Divino Secreto, el Islam muhammadí también guarda la Joya perfumada de un secreto oculto en la Revelación. Esta secreta “Joya Perfumada” es El Gran Conocimiento del que es heredero el Tassawuf, pero no todas las personas pueden abrir el Arca para ver, oler y degustar esta Preciada Joya. Sólo pueden abrirla aquellos a los que AlLah* ha querido dar la llave. Ellos son los ´âri­fin bi Lah, los íntimos del Divino Amor.

La llave del Tassawuf no es otra que el más puro e in­tenso amor a AlLah* y contiene todas las demás virtudes del Islam transmitidas por el más amado de los maes­tros, el Profeta Muhammad (p. y b.)

En total concordancia con el Islam y el Sufismo que de él nace como joya del Islam, se dice en los Evangelios del Profeta Jesús de Nazaret (la Paz con él): “Quien conoce todo pero no se conoce a sí mismo, nada tiene. Conoce lo que está delante de ti y lo que se esconde de ti se te revelará, pues no hay nada escondido que no será revelado. Si os dijera que ¡El Paraíso está en el Cielo!, entonces los pájaros tendrían preferencia. Si os dijera, ¡está en el mar!, entonces serían los peces los que os precede­rían. Si os dijera ¡está en la tierra! entonces los ani­males serían los favorecidos. Pero el Paraíso no está ni en el cielo ni en la tierra ni en el mar, está dentro de vosotros y está fuera de vosotros. Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo hallarán, porque cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos sabréis que sois parte del Dios Único. Pero si no os conocéis a vosotros mismos seréis los verdaderos pobres, pues quien conozca todas las cosas pero falle en el conoci­miento de sí mismo, nada tiene”.

Dos compañeros del Profeta, Abú Hurairah Sadiq y Hud­hayfa ibn al-Yahman, estando en compañía de los demás com­pañeros, dijeron así al pueblo que esperaba escuchar la noti­cia de la muerte de Muhammad (p. y b.): “Del Profeta hemos recibido dos legados. El primero ya lo conocéis, pero si os comunicáramos el segundo legado vosotros nos cortaríais la cabeza”.

EL TASSAWUF, ES EL SEGUNDO LEGADO SECRETO DEL QUE HABLARON LOS SAHABAS, Y EL MURID SINCERO HA DE PASAR POR TRES PUERTAS; SHARIA, TAKIRA, HAQIQA.

El Tassawuf es la Joya Oculta que viaja desde el corazón del Islam al corazón del ser humano. Ser Sufi no es algo que se elige, ¡se es elegido por Allah*!, pues es una llamada Divina de amor y conocimiento que se apodera de lo más íntimo del alma.

Atended a “la llamada” si la habéis recibido y no busquéis las disciplinas complicadas, ya que frecuentemente lo complicado sirve para ocultar el vacío. En el ejercicio de la sencillez ya encontraréis suficiente dificultad. Antes de iniciaros en este Sendero entended que sólo es Uno El Ma­nantial de donde todo procede.

PRIMERA PUERTA: SHARIA. Este primer periodo de aprendizaje y práctica está dedicado al estudio de las normas de conducta, que vienen a ser los ejercicios pro­pios del dominio sobre el ego. Son formas de comportamiento procedentes del Sagrado Corán y de la Sunna del Profeta que, antes de ser aplicadas, han de ser correctamente entendidas, pues se nos advierte; “Este Corán es para gente que piensa” “Hay en él pasajes que son alegóricos y otros que son literales”.

De acuerdo con los más sabios digo que ningún texto religioso ha de ser interpretado sin tener en consideración la época de su promulgación, el entorno étni­co-cultural y las razones por las que se dicta un pasaje con­creto en su contexto. Sin esta sabia prudencia se puede caer en la exa­geración, el fanatismo y el error.

El Islam ha de ser buscado en sus fuentes, que son el Sagrado Corán y la Sunna del Profeta. Las interpretacio­nes de los expertos en Sharia y demás ciencias coránicas son apoyos de gran valor para quienes se inician, pero se han de comparar con otros igualmente sabios que tengan opiniones diferentes. Finalmente será nuestra propia conciencia la que nos decida por aquello que entendamos correcto, para lo que nos asistiremos con la luz de la oración.       

Antes de ser iniciado en el Tassawuf debe el muríd de tener un conocimiento aceptable de las fuentes de las que el Sufismo emana. Esta es una parte del primer paso; la Sharia.

La práctica de los ejercicios que el Sheyh propondrá al murid, para que le ayuden a dominar su ego con el propósito de situarse progresivamente en La Presencia Divina también son ejercicios de gran valor, como lo es la elaboración de un diario, donde el discípulo escriba sus dificultades y progresos y pueda comparar sus diferencias al paso de los años.

El murid debe obediencia al Sheyh en cuanto a las cues­tiones del espíritu, El Sheyh Abu Madyan de Cantillana, Sevilla, (al que Allah* haya bendecido) decía que el murid ha de ser en las manos del Sheyh como un muerto en manos de quien lo lava.

Ha de conocer el murid los libros de La Revelación, la Sunna y el significado visible y oculto de las ´Îbadat, que son la fuente de su vocación espiritual. Para ello ha de contar con el consejo de un Sheyh con conocimiento de las ciencias del Islam. Este Sheyh deberá de vigilar que el murid no caiga en la exage­ración del fanatismo y la mala interpretación de las normas fuera de su contexto espacio-temporal. Corán 20:1, 40:64

SEGUNDA PUERTA: TARIKA. Cuando el muríd comienza su iniciación en el Tassawuf ha de estudiar a los grandes maestros de la Antigua y Noble Tradición Sufi, pues estudiando a los íntimos ama­dos de AlLah* reconocerá las estaciones espirituales del sendero. Esto lo hará bajo la supervisión de un Sheyh con experiencia en la ma´ârifa, un ´ârif bi- Lah. Corán 18:28, 19:76, 40:7, 41: 33

Tárika es un antiguo y Noble Sendero que nunca estuvo cerrado. Es el Sendero que desvela los ojos, pues en su recorrido irán cayendo los velos que dificultan la visión de Lo que se oculta detrás del Dunia.

Comprenderá el murid que la experiencia adquirida en la anterior y esforzada etapa de Sharia le resulta ahora sumamente provechosa.

Al principio el camino le parecerá un laberinto al murid, pero a medida que lo transite comprenderá que no lo es. En su recorrido encontrará el discípulo las semillas del Conocimiento, pero no el Conocimiento mis­mo, que se desvelará más allá de cualquier Camino y de cualquier forma.

Lo iniciará andando, como un peregrino del espíritu, y lo acabará cuando pueda romper cualquier concepto que tenga del propio camino para “volar” sobre cualquier mar, sobre cualquier valle, sobre cualquier monte, sobre todo...

Ha de cuidar el discípulo que la precipitación no le ago­te o confunda, pues a causa de ello no todos entran por la tercera Puerta que conduce a los floridos jardines de la bienaventuranza.

TERCERA PUERTA: HAQIQA. La Misericordia Divina abrirá progresivamente para el murid las puertas de la Haqiqa cuando haya cum­plido con el primer paso y caminado por el sendero del segundo.

Esta tercera Puerta, Haqiqa, sólo está cerrada ante los ojos de la ignorancia, la cubre un fino velo tras el que Se oculta la Realidad Última y Esencial: AlLah bendito y alabado.

No se encuentra en las páginas de ningún libro ni fuera de ellas y, en cam­bio, también está aquí y allí, en ti y en mí, pues en todo Se oculta y en todo Se Revela, en los vértices del firmamento o en el cáliz de una flor. No todas las personas desvelan este miste­rio, pero Él es La Puerta de todas las maravillas.

Cualquier otra cosa que dijéramos sobre Esto podría confundirte. Tu trabajo consiste en descubrirlo por ti mismo con ayuda de tu Sheyh y el permiso de la Divina Misericordia.

         EL SHEYH SIDI SA´ÎD SÓLO RECOMIENDA ESTOS OCHO EJERCICIOS

1) El estudio del sagrado Qor´ân 3:7, 18:54, 20:1, 44:38- 39 45:13, para comprender lo que La Divina Miseri­cordia quiera desvelar a cada corazón.

2) El estudio de la Sunna del profeta, Corán 8:24, 45:11.

3) La constancia en la práctica de las ´Ibadat con el conocimiento profundo de su significado, Corán 2:110, 17:78.

4) El estudio de los Maestros del Tassawuf, Corán 7:46, 18:28, 19:76, 40:7, 41:33.

5) El consejo del Sheyh, Corán 6:36, 7:26, 10: 25, 84:19.

6) La búsqueda de la Sabiduría según la enseñanza del Profeta. Corán 45:11

7) Las diferentes formas de dzikr AlLah* según los es­tados espirituales de cada murid. Corán 18:28

8) La vida sencilla y el dominio sobre las ataduras del Dunia. Corán 6:70, 104:237

La práctica de las ocho disciplinas ayuda a desvelar los ojos de los discípulos para que, con su esfuerzo y la Misericor­dia Divina, puedan ver La Realidad oculta detrás de todas las apariencias, Corán 10:62, 53:39.

Con este propósito el Sheyh enseña que el mejor dzikr AlLah, bendito y alabado, es la contemplación de Su Crea­ción y el estudio profundo del Qor´ân. Cualquier otra forma de hacer dzikr que inspire los corazones según los diferentes estados espirituales, será válida, pero sin exagerar en esta práctica, que ha de ser modificada en la medida en la que el murid avanza de un estado espi­ritual a otro.

EL SHEYH ENSEÑA. “Si habláis mucho con Allah* y le dedicáis muchas ora­ciones y bellos poemas esto es bueno. Pero también es cierto que si habláis mucho podéis perder la conscien­cia de lo que decís o llegar a complaceros en vosotros mismos, creyendo que vuestros méritos os procurarán la ma´ârifa. De ser así cerraréis los oídos del espíritu y la oración del amante se transformará en rutina vacía. Si esto sucede puede ser que en algunas ocasiones os invada el aburrimiento y no dejéis que la presencia de AlLah* entre en vuestro corazón. Él es el que da y el que quita.

Si estáis muy ocupados en complaceros con vuestras palabras, oraciones y pensamientos ¿cómo escucharéis la voz del Espíritu en vuestro corazón?

Las oraciones, así como las buenas palabras y las buenas obras son necesa­rias para el progreso del espíritu pero, según enseña el Sagrado Corán, estas adquieren todo su valor cuando despiertan en nosotros la consciencia de AlLah*. Es la Consciencia de AlLah* la que nos acerca a Su Presencia y esta consciencia también se nos da al escuchar la Divina inspiración en el silencio interior.

Haced las oraciones que el Profeta ha prescrito y des­pués retiraros al silencio para que en vuestro corazón se mantenga la Divina Presencia.

Pedid si creéis que tenéis que hacerlo, pero recordad que Allah* sabe más y conoce lo que necesitáis me­jor que vosotros mismos. Corán 2:216, 8:24, 11:10, 17:11, 41:49, 41:51, 50:16

Decid ¡¡AlLah!! una sola vez con el corazón inflamado de amor y guardad silencio para saborear la dulzura de Su nombre. Esto es más valioso que mil voces re­pitiendo durante horas una fórmula sin consciencia”. Corán 7:29, 17:109, 22:37, 49:13

El Sheyh nunca responde a preguntas que no se le hacen, pues considera que si no hay pregunta correcta en el tiempo adecuado, no debe de dar la respuesta que no le han pedi­do.

El muríd pregunta lo que piensa que está pre­parado para comprender pero, siguiendo la enseñanza del Corán, el Sheyh debe de valorar la sinceridad de la pregun­ta y la preparación del muríd. Corán 8:24, 17:11, 21:37

Sólo a los más adelantados que viven en su corazón un intenso amor por AlLah* y aprenden de las enseñanzas del Profeta y de los maestros les instruye en las profundidades del Tassawuf.

Siguiendo los pasos de la tradición, el Sheyh también ad­mite que en todas las religiones hay un algo de verdad que mueve el corazón de cada creyente, Corán 2:256, 13:38, por esta razón respeta a todas las formas religiosas. Allah* es el que juzga, el Sheyh sólo es un servidor y no tiene autoridad para juzgar los corazones de las gentes, sean o no sean musulmanes. “Si un no musulmán busca tu pro­tección, concédesela, para que tenga ocasión de es­cuchar la palabra de Dios, y luego hazle llegar a donde esté seguro”. Corán en 9:6.

La tolerancia y la paciencia son virtudes del profeta que hemos de imitar y son una parte de la enseñanza coránica: Corán 2:109, 2:113, 2:142, 2:148, 22:67, 70:3

BENDICIONES. Que Dios nos bendiga para que no nos elevemos como jueces sobre los demás hombres, para que no queramos imponerles nues­tros pensamientos, ni nuestra fe, ni nuestras costumbres, pues sólo Dios conoce lo que guarda el corazón humano y sólo Él es el que retri­buye: “Di a los que han llegado a creer que deben disculpar a los que no creen en la llegada de los días de Dios, pues sólo a Él incumbe retribuir a la gente según se merece” Corán 45:14

El corazón humano es patrimonio del Altísimo, y sólo Él es el que juzga y retribuye según Su Sabiduría.

Cuidaros de las malas palabras contra otras personas, pues se asemejan al agua derramada de un vaso, que una vez derramada no es posible recogerla toda. De manera semejante, una vez pronunciadas las malas palabras contra alguien no es posible restaurar por completo la buena ima­gen que hemos ensuciado.

Por esto se nos enseña:

“Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os burléis unos de otros; puede que esos (de quienes os burláis) sean mejores… Y no os difaméis unos a otros, ni os in­sultéis con motes ofensivos, mala es toda imputación de iniquidad después de haber alcanzado la fe…” Corán en 49:11

Y también se nos dice:

“¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Evitad la ma­yoría de conjeturas sobre otra gente…, y no os espiéis los unos a los otros, ni murmuréis unos de otros” Corán 49:12

Y también: “Hay de todo aquel que difama, que critica” Corán 104:155

Que Dios nos bendiga para que mantengamos presente que ninguna persona tiene por qué ser como noso­tros consideremos que es mejor, pues nuestra percepción está condicionada por nuestro entendimiento y, este, es relativo y, con frecuencia, precipitado. Así nos lo enseña el Sagrado Corán en 21:37 “El ser humano está hecho de precipitación”.

Que Dios nos bendiga, para que aprendamos a aceptar con humildad y confianza que no somos perfectos, ni sabemos lo que esto significa, pues sólo La Divinidad, incognoscible, es perfecta en Sí Misma.

Por esta razón nos enseña el Hadit: “Si fuerais perfectos Al Lah destruiría esta humani­dad, y crearía otra con imperfecciones, para que co­metiendo errores volvieran el rostro hacia Él pidien­do perdón y Él los perdonara”.

De no ser así, ¿qué sería de Su Misericordia cuando Él Mismo la prefirió sobre Sus demás atributos?: “Dios se ha prescrito a Sí mismo la ley de la Misericordia” Corán 6:12 y 54

Que Dios nos bendiga para que aprendamos a aceptar con humildad y sabiduría todo cuanto nos llega desde Su Misericordia sobre nosotros, lo que nos gusta y lo que no nos gus­ta, pues todo procede de Su Sabiduría y enseñanza.

Que no sea necesario aplicarnos la advertencia: “El ser humano jamás se cansa de pedir lo que le gus­ta, y si le llega lo que no le gusta pierde la esperanza, y cae en la desesperación” Corán 41:49

Que Dios nos bendiga para que sepamos caminar por el mundo compartiendo los bienes de la tierra. Ya que el rey y el mendigo nacen y mueren de la misma forma, ninguno de nosotros es dueño de nada, sólo Al Lah, bendito y alabado, puede disponer. Así pues no levantes la cabeza con arrogancia y no digas ¡yo sé! o ¡yo tengo!, para enorgullecerte de lo que otros no saben o no tienen. Pues tu no tienes nada, todo es de Allah*

“No camines por la tierra con arrogante presunción, pues, ¡ciertamente, nunca podremos hender la tierra, ni crecer tan alto como las montañas!” Corán 17:37

Que Allah nos bendiga para que seamos capaces de alcan­zar Su propósito en cuanto a la convivencia entre pue­blos y culturas, sin hacer de la tierra un campo de continuas guerras y desencuentros. Las diferencias son una decisión creadora, y no un motivo para la agresión, sino para el mutuo aprendizaje y encuentro en la diversidad.

La tierra nos da sus frutos al ser regada con agua y no con sangre, pues: “Dios es quien ha hecho de la tierra un lugar de descanso para vosotros” Corán 40:64. “¿Quién ha de prohibir la belleza que Dios ha creado para sus criaturas, y las cosas buenas de que os ha proveído?” Corán 7:32 “Comed y bebed con libertad, pero no derrochéis” Corán 7:31

Que Allah nos bendiga para hacer de cada uno de nosotros, seamos quienes seamos, un instrumento de Su Paz, pues en Él todos somos Uno, todos provenimos de Un mismo Origen y todos tendemos hacia un mismo Fin. ¿Por qué no habríamos de encontrarnos en el “Teatro de Sombras” que forman los intermedios?

No se nos dio La Revelación para hacernos infelices, o enemigos unos de otros, sino como consejo y guía, en el más profundo respeto por cada medida y por cada tiempo:

“No Hemos hecho descender este Corán sobre ti para hacerte infeliz, sino como exhortación” Corán 20:1

Las beligerancias, la falta de cortesía, la falta de respe­to y de tolerancia ante lo diferente son fruto de trastornos del comportamiento, generalmente motivados por ignorantes acomplejados de inferioridad. Sin que importe cuantos sean los conocimientos académicos que puedan poseerse.

El ignorante, así concebido, ha sido atrapado por el Du­nia, por el ámbito de lo ilusorio a través de su vanidad, y sus “conocimientos” de libro, que no de espíritu, pueden ser su propio velo. La Sabiduría es un campo inabarcable.

Todo será posible en nosotros si aceptamos la ense­ñanza transmitida por la Revelación Coránica, a través de todos los profetas en todos los tiempos. Una misma enseñanza en diferente idioma y forma, pero Una Misma Enseñanza venida de Una Misma Fuente a través del último de los Profetas.

El corazón humano es el recipiente del Altísimo, y por ello también hemos de escuchar al corazón rectamente formado pues, en su intimidad y en sus diferencias, también se nos muestra La Presencia: “No me abarcan los cielos ni la tierra, pero sí el corazón humano”.

Así es cómo, haciéndonos dóciles a las sugerencias del Creador en sus múltiples formas, nuestra función soberana será aquella para la que hayamos sido llamados a la existen­cia, pues: “Allah* dota a aquellos que se benefician de Su Guía de una consciencia cada vez mas profunda del Recto Camino”. Corán 19:76

QUE EL MÁS MISERICORDIOSO, NOS BENDIGA A TODOS Y NOS PER­MITA COMPRENDER

                                  ANTONIO SAIZ DOTOR                (En Islam HAYY SIDI SAID)