ISLAM Y AL-ANDALUS

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"EL ESTADO DE ISLAM"

En presencia de la divinidad, donde reside la compasión y la misericordia. “No contará para el ser humano sino aquello por lo que se esfuerza”. Corán 53:39

En presencia de la divinidad, donde reside la compasión y la misericordia. “No contará para el ser humano sino aquello por lo que se esfuerza”. Corán 53:39

 

Como nos dice el Corán, los resultados a los que, como practicantes, llegamos durante los primeros estadíos de nuestra evolución espiritual, –tiempo de ascesis-, son, básicamente, consecuencia de nuestro esfuerzo, de nuestra constancia.

 

Es un periodo marcado por el ejercicio de la voluntad, que nos exige la práctica ordenada, y reiterativa, de técnicas religiosas ancestrales.

Son técnicas inalterables o flexibles, según el momento y el individuo, pero están trazadas desde una secular experiencia, y diseñadas para evitar el dominio del ego sobre nosotros.

 

Algunas de estas técnicas son idénticas para todas las personas. No obstante, es preciso considerar que otras intervenciones en el desarrollo del aspirante, han de ser adaptadas al individuo concreto, a su tiempo y su lugar.

 

Durante el tiempo de primeras experiencias y conoceres iniciales, la modificación de los actos cuya consecuencia nos ha sido negativa en el pasado, ha de ocupar una parte importante de nuestra labor.

 

No se ha de desdeñar la práctica fiel de los ejercicios religiosos como método.

 

La sujeción a las reglas y la lectura de textos inspirados, que desarrollen en nosotros un amor rudimentario hacia el Creador, son los inicios necesarios.

Por lo tanto será un amor fundamentado, sólo en estos inicios, sobre la imagen “ideal” que hayamos procesado sobre Él.

 

Según nos enseña el Hadit: “Yo también soy conforme a la imagen que mi siervo tiene de Mí”.

 

SOBRE EL DESARROLLO

 

La “llamada” al desarrollo integral –que no sólo espiritual-, es un don gratuito procedente de La Providencia -en el momento adecuado-, al igual que lo son otros dones, ya sea en la ciencia, en las artes…

 

No obstante no todas las personas que despiertan a esta inquietud alcanzan el mismo estado de desarrollo, ni lo alcanzan por el mismo camino. Ni es necesario que así sea, cada persona es todo un Universo.

 

Aun en el caso de alcanzar estados semejantes –que nunca iguales- jamás se darán a través de un mismo y exacto método de aprendizaje y evolución.

De aquí que la Tradición Sufi –la original- haya sido lo suficientemente plástica, y sabia, como para atender a cada iniciando según su particularidad, y sin el menor atisbo de menosprecio hacia otras alternativas posibles, o variantes de un mismo método.

Todo tiene su espacio en la Acción creadora.

 

Debido a esta diversidad, el uso del lenguaje adecuado según cada capacidad de entendimiento, y cada cultura, es determinante en el desarrollo de este proceso.

Cada método o religión, ha de ser lo suficientemente flexible como para que “el buscador” pueda descubrir las esencias que, por su naturaleza, se ocultan ante los ojos de una mayoría.

 

Pasados los prolegómenos, y llegado el momento, el iniciando ha de librarse de la limitación del rito y del concepto.

Ha de descubrir el significado de cuanto es símbolo o ceremonia, guardando la esencia que se le muestra en “la forma”. Y asumir la relatividad del idioma, cualquier idioma, para expresar conceptos que los vocablos no pueden definir de forma estable, y que por tanto son mutables a tenor del progreso personal.

 

Es una locura, propia del ignorante fanatismo, decir que Dios tiene preferencias por una raza, por una cultura, o por un idioma. Así como es infantil la suposición de un paraíso –alegórico-, que perpetúa la separatividad, y fortalece todo cuanto la ambición del ego desea.

 

LA VALIDEZ DE LAS DIFERENCIAS

 

La consideración de las diferencias entre las personas, reconocida en el Corán, es una de las claves fundamentales de la enseñanza espiritual entre los pocos maestros que conservan, actualmente, los “porqués y los cómo” de la Tradición Sufi. “Existen muchas vías de ascenso hacia Allah”. Corán 70:3

 

Es habitual que, por prudencia ante las beligerancias, estos pocos genuinos maestros se mantengan en “discreción”, disimulando su estado, y actuando ocultos o como malamati.

 

Son muchos los “celosos de la ley”, religiosos a ultranza, deseosos de encolerizarse ante las discrepancias, ante lo que no terminaron de entender, o ante cualquier cuestión que incomode sus convicciones.

Se han olvidado de lo que nos enseña el Corán; “A cada uno de vosotros le Hemos asignado una ley y un modo de vida distintos”. Corán 5:48

 

LA ESENCIA PERDIDA DE LA TRADICIÓN

 

Los antiguos valores, que fueron esencia de las antiguas Nobles Tradiciones, se perdieron con el paso del tiempo en la mayoría de las agrupaciones religiosas.

Valores como la Sabiduría, que no sólo la acumulación de datos. Valores como el conocimiento de las causas que propiciaron el  nacimiento de tales instituciones, o el método ¡¡vivo!! y adaptativo  que emplearon. Son valores que han quedado ocultos entre las páginas de los libros devocionales.

 

Son valores que han subsistido tan sólo como un legado adormecido entre las manos de sucesores dinásticos ininterrumpidos. Más custodios de sus valiosas y vetustas bibliotecas, datos y fortunas, que experimentados portadores de “perfume”. Saben mucho de la miel, pero no son “abejas”.

 

El simple rito repetitivo y generalizado, como una herencia mortecina de “maestros” que copian del pasado, pero que son incapaces de “renovar el aire”, mantiene el “sueño” placebo de discípulos desheredados.

 

Es el estado en el que algunas personas de conocimientos y buena voluntad, quedan estancados en la búsqueda frustrada del “secreto”.

Atrapados en el torbellino de emociones, procedentes de la astucia del ego fortalecido por la incansable repetición del rito, acaban en frustración. No se puede imitar lo que es inimitable.

 

Los antiguos métodos tienen nuestra más alta consideración, ya que guardan una gran Sabiduría. Pero la evolución integral del ser humano es dinámica, por lo tanto los métodos han de ser adaptativos. No pueden convertirse en una piedra atada a cada pié, sino en dos alas para volar.

 

UNA HISTORIA ALECCIONADORA

 

Conocimos entre las callejuelas de Damasco a un muy venerable octogenario. Había dedicado gran parte de sus últimos años a leer y memorizar los proverbios de Muhammad (s.a.s), el Hadit.

Este anciano, cuya sola presencia enternecía nuestra mirada, gozaba del amor incondicional de cuantos de sus discípulos se dedicaban a atender sus necesidades. El venerable anciano no tomaba la iniciativa para hablar, no instruía a través de conversación alguna, y nunca  preguntaba.

Sus respuestas, cuando le formulaban preguntas, no eran propias, sino que respondía con algún Hadit del Profeta extraído del archivo de su memoria. ¡Había memorizado cientos de ellos!, pero su vida espiritual, aun llena de virtudes, no había salido de entre las rejas de la prisión literaria.

Este bendito varón, al despedirnos, me dijo a través de uno de sus discípulos; “pídele a Allah que me revele el Secreto Muhammadí”.  

 

EL RELATIVO VALOR DOCUMENTAL

 

Los conocimientos que elevan al discípulo hasta Aquél Estado de Unión, para el que es llamado todo aspirante, no se encuentran entre las páginas de los libros. ¡Esto no es posible!, ya que trascienden toda posible literatura.

 

“Ese Sublime” Conocimiento, se pierde entre alegorías escriturísticas, entre las manos de herederos con experiencia religiosa, pero sin experiencia de incursión en las profundidades del espíritu.

Muchos de ellos son buenas personas, con inquietudes verdaderas, y con altas cualidades, pero la exclusiva confianza en su erudición les hizo perder el rumbo.

 

La pérdida de Aquél Conocimiento, en los instructores cuya  confianza ha sido depositada en sus saberes de libro, es la causa por la que muchos de los aspirantes pueden quedarse atascados en la etapa de los prolegómenos.   

Tan sólo el experto caminante, sea o no un erudito bibliófilo, puede instruir con la Sabiduría nacida de su experiencia.

 

No es esta la única causa por la que un aspirante puede quedar detenido en su aspiración, también hay otras razones de índole personal. Entre ellas el descontrol sobre el ego.

 

Esta primera fase devocional, extraída de entre los libros, puede consolidarse como un estado –aunque no debería- aun después de un largo periodo de esfuerzo que, obviamente, no fue del todo bien enfocado.

Lo que debiera haber sido una etapa útil de transición, se ha convertido en un estado propio del practicante anclado en lo devocional, en el rito, la liturgia, en el ejercicio generalizado y diseñado para la generalidad.

 

Si llega a convertirse en un estado permanente, estará esencialmente dominado por los altibajos de las emociones, lo que será un artificioso engaño para el practicante. Confundirá sus emociones gratificantes, con su progreso espiritual.

Las alteraciones de los sentidos le conducirán aleatoriamente, desde el abatimiento emocional, propio de la costumbre o del aparente abandono de La Providencia, a la euforia transitoria provocada a través de los sentidos, por la práctica del “rito religioso” y la lectura.

 

Estos momentos emocionales, y transitorios del iniciando, se moverán entre dos estados emocionales;

  

a) el tedio por lo repetitivo de las prácticas, o el desánimo por el esfuerzo derivado de la constancia sin frutos “aparentes”.

b) los dulces y adictivos momentos placebo de euforia “espiritual”. Sobre todo cuando se incorpora a la repetición de la práctica, ya conocida, algo novedoso y exótico capaz de romper con el monótono ritmo de la invariabilidad.

 

UN PASO ADELANTE

 

El proceso que nos conduce desde el anterior estado de prácticas devocionales, por los caminos hacia la Unión, ya no es tan sólo el resultado de nuestro esfuerzo. No es el resultado de la lectura ni del rito, ambos útiles en los inicios.

Es un don gratuito que ha de contar con nuestra previa docilidad y predisposición.

 

Es un camino singularmente caracterizado por una experiencia exenta de imágenes, de supuestos, de formas, de condicionamientos, de conoceres y de deseos.

 

Exento de sensiblerías emocionales dependientes del ego, propias de  la confrontación del primer periodo, sendereamos hacia el tiempo de la Paz interna, o lo que es lo mismo; “el estado de Islam”.

De aquí que Islam o As-Salam –la paz tras la confrontación- sea “también” un estado de nuestra naturaleza, al que se llega tras la práctica fiel del rito, en los inicios, y por la ausencia de todo cuanto no sea Él después.

 

Sin embargo, el Estado de Unión también puede sernos dado sin más, como una llama encendida en el corazón desde el día en el que despertamos a la consciencia.

O se nos puede conceder tras un periodo indefinido de esfuerzo y fidelidad a las prácticas religiosas, como hemos dicho, después de haber superado los esfuerzos de modificación.

 

Sería beneficioso para todo el mundo que los religiosos “guerreros” entiendan que, religión y vías del espíritu, son concordantes en ocasiones, pero no siempre. Y que algunos espíritus pueden ser llamados por rutas incognoscibles para otros, de aquí la necesidad del respeto ante lo que no se conoce.

Pretender que todas las posibilidades de progreso espiritual se den en el marco de una sola promulgación religiosa, es tanto como ponerle barreras a Dios.

El Corán es el texto Sagrado más explícito en estas cuestiones.

 

LA VALIDEZ DE OTRAS POSIBILIDADES

 

Debido a los diferentes estados posibles, no es tan importante si somos llamados, a uno u otro, durante este periodo de nuestra existencia. Pues al final todo retornará al Origen, como enseña el Corán.

Lo que de verdad importa es nuestra fidelidad a la Acción Creadora sobre nosotros, nuestra conformidad con Ella ahora. Ya que nuestra conformidad con Su Designio siempre será la mejor opción, tanto en el proyecto personal como en el global.

Así pues, lo verdaderamente significativo será conocer si el estado por el que nos esforzamos, o por el que aspiramos, se corresponde con nuestra “llamada”.

 

Dada por comprendida nuestra limitación, importa la gozosa conformidad con aquello que se nos haya concedido, sin permitir la intervención del deseo hacia otros derroteros que no sean nuestros.

Ya que según enseña el Corán: “Para cada uno de vosotros hay un camino diferente”

 

Cuando nuestra experiencia en el Sendero nos permita entenderlo, nos daremos cuenta de que cualquier estado espiritual al que hayamos sido llamados, será el que mejor se nos adecue.

Por lo que para el caminante no será correcto pedir más de lo que su naturaleza le da. Excepto docilidad al designio Creador, y control sobre el ego para que esta docilidad sea posible.


Hemos de recordar que no importa la cantidad de líquido que contenga el recipiente, lo que importa es que el recipiente esté lleno según su tamaño y el propósito de su existencia.

 

HIPÓTESIS EXISTENCIAL


- ¿Por qué hemos sido creados?; Para conocer. Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor. Por esta razón el animal humano está dotado de “conciencia conocedora”.

 

- ¿Qué hemos de conocer?; Al Verdadero Sí Mismo. Lo que no es posible sin conocer La Fuente Autosubsistente y Creadora. El origen existencial. De donde vengo, a donde voy.

  

- ¿En qué medida hemos de conocer-La?; Esta medida es diferente para cada persona, depende de La Función Creadora en cada criatura. Por lo que a través de cada medida se verá cumplido cada propósito de existencia.


Por estas razones hemos de aplicarnos en el descubrimiento de nuestro diferente sendero, en adquirir consciencia del valor de nuestro esfuerzo, y en hacernos maleables en el designio Creador.

El resultado subsiguiente dependerá del propósito Creador que nosotros hemos de aceptar. De hacerlo así nuestra mejor oración será: “Que no se haga según mi ignorante deseo, sino según Tu Sabia Voluntad”.

 

LA PRÁCTICA DE LOS INICIOS

 

Dijimos que, al iniciarnos en el conocimiento, necesitamos de recursos que nos ayuden a reflexionar, a entender, y a mejorar en las prácticas. Pues es una época marcada por el esfuerzo propio de los ejercicios, la abstinencia, la oración, y la meditación discursiva o dinámica, etc...

Uno de estos recursos es la lectura de los textos Sagrados que, por su contenido, nos inspiran mejor.

Iniciarnos en su literalidad será el comienzo para llegar a entender cuanto contienen. Para cada cual según su medida.

 

Nuevamente he querido compartir con los lectores algunas de las citas, o aleyas Coránicas, que ya hemos publicado en otros trabajos, pero que aquí son fuente de iluminación para estos comentarios.

El propósito sigue siendo evidenciar la necesidad del respeto en la diferencia, tan recalcado en el propio Corán y tan reiterativo en este libro.

 

Espero, si Dios quiere, que sean de provecho para quienes nos lean, y ayuden a entender mejor el contenido coránico.

Así como que nos puedan ayudar a evidenciar las disparatadas interpretaciones y divergencias que, entre expertos ulemas, veremos en los últimos capítulos. Según nuestro subjetivo parecer.

 

NOS ENSEÑA EL CORÁN:

 

No cabe coacción en asuntos de fe. 2:256

No te incumbe a ti (Profeta) hacer que sigan el camino recto, sino que es Allah quien guía a quien quiere (ser guiado). 2:272

No obstante perdonad y sed tolerantes, hasta que Allah haga manifiesta Su voluntad. 2:109

Ciertamente, la única religión verdadera ante Allah es la docilidad del ser humano ante Él. 3:19

Pues quien busque una religión que no sea la sumisión a Dios (Allah), no le será aceptada… 3:85

A cada uno de vosotros le Hemos asignado una ley y un modo de vida distintos. 5:48

Allah se ha prescrito a Sí Mismo la ley de la Misericordia. 6:12 y 6:54

Así pues, no rechaces a ninguno de los que buscan a su Sustentador, mañana y tarde, buscando Su Faz, no tienes derecho a rechazarles. 6:52  

Si un no musulmán busca tu protección, concédesela, para que tenga ocasión de escuchar la palabra de Dios (Allah); y luego hazle llegar a donde esté seguro. 9:6

Allah invita al ser humano a la Morada de Paz, y guía a un camino recto a quien quiere ser guiado. 10:25

Cada época ha tenido su revelación. 13:38

A menudo el ser humano ruega por cosas que son malas creyendo que son buenas; pues es dado a precipitarse en sus juicios. 17:11

No hemos hecho descender este Corán sobre ti para hacerte infeliz, sino como exhortación. 20:1

Pero: ¡Ay! de vosotros por vuestras tentativas de definir a Allah!. Corán 21:18

El ser humano está hecho de precipitación. 21:37

Si hubiéramos querido, habríamos impuesto Nuestra guía a cada individuo; pero no lo Hemos querido así… 32:13

Prestad atención a los signos y mensajes de allah, esa es la esencia de la guía… 45:11

Si una persona malvada viene a vosotros con una información deshonrosa, usad vuestro discernimiento, no sea que causéis daño a una gente por ignorancia… 49:6

Se paciente, pues esto no es sino un recordatorio de Allah para toda la humanidad. 68:52… para quien de vosotros quiera seguir un camino recto. 81:27

Existen muchas vías de ascenso hacia Dios (Allah). 70:3

¡Ay! de todo aquél que difama, que critica!. 104:1

 

Que la Misericordia Divina, la paciencia y la tolerancia, se establezcan en los corazones, de forma que, estemos donde estemos, seamos vivos instrumentos de Su Paz.