ISLAM Y AL-ANDALUS

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Es el noveno mes del calendario islámico. Este hecho en sí le proporciona un sinfín de peculiaridades a la ‘ibada del syam.

 

El calendario islámico tiene carácter lunar y los meses transcurren con arreglo a las diversas posiciones de la luna, ello quiere decir que durante un período limitado de número de años se abarcan las cuatro estaciones principales del año avanzando y retrocediendo entre el verano y el invierno a través del otoño y de la primavera, de forma rotativa. Esto hace que el musulmán viva con el syam una experiencia distinta cada año evitando que el syam se convierta en sí en una rutina anual, estática y encadenante, y la lanza hacia el dinamismo vivo del Islam paladeando la dulzura de los diferentes sabores que ofrece esta circunstancia; así el musulmán experimenta el saum, a veces en los días cortos y fríos de invierno, a veces, en los largos y cálidos del verano y, a veces, entre ellos.

Narra Muslim el siguiente hadiz: Dijo Rasulullah (s.a.s.): “Al llegar Ramadan se abren las puertas del Yanna, se cierran las del Nar y se encadenan a los Shaitanes”.

Y en otro hadiz cierto que narró Abu Huraira (radiallahu ‘anhu) que Rasulullah (s.a.s.) dijo: “El que cumple con el syam de Ramadan con Imán (certeza en la recompensa que Allah le promete) y con Ihtisáb (es la entrega absoluta al Uno, donde el “cuerpo” de la ‘ibadda –en este caso al syam- o sea, su forma, es correspondida con un “alma”, es en definitiva el Ijlas en el saum) se le perdona todo dzanb (consecuencia que tiene el haram sobre la persona que lo comete) que pueda cometer en el futuro”. Y dijo en otro hadiz: “Si la gente supiera lo que hay en Ramadan entonces mi Umma desearía que fuese todo el año...”. Y dijo (s.a.s.): “...Y es que el Yanna se pasa todo el año poniéndose guapa para Ramadan, en cuya primera noche sopla un viento por debajo del trono que mueve las hojas de los árboles del Yanna (como si fuera un dispositivo de alarma o de aviso) entonces las Hur (ories, mujeres del Yanna) se fijan en ello y dicen: “¡Ya rabb; oh Señor! danos en este mes de tus ‘ibad (plural de ‘abd) maridos que  nos satisfagan y que nosotras le satisfagamos” De forma que todo ‘abd que ayuna Ramadan es emparejado con dos ories... Esto por cada día de ayuno de Ramadan sin contar lo demás que halla hecho de hasanat (buenas obras) “¡Subhanallah! ¡Todo esto ocurre en el mes de Ramadan!, pero no, ¡aún hay más! Dijo Rasulullah (s.a.s.): “Rayab (el séptimo mes lunar) es el mes de mi Umma y su distinción sobre los demás meses es como la de mi Umma sobre las demás naciones. Y sha’ban es mi mes y su distinción entre los demás meses es como la mía sobre los demás profetas. (Nota: Sha’ban es el octavo mes lunar) Y Ramadan es el mes de Allah y su distinción sobre los demás meses es como la  de Allah sobre sus criaturas” ¡Subhanallah! ¡Qué mayor distinción se puede pedir! ¡Pero es que aún hay más! En este mes de Allah, donde las puertas del Yanna se abren y se cierran las del Nar, donde la rahma se hace abundante y rebosa la baraka con inmensidad, el mes  para el cual el Yanna se prepara con impaciencia y en el que las ories también se impacientan, este mes que como dijo Rasulullah (s.a.s.); “...Su principio es rahma, su mitad es magfira (perdón) y su final es ‘atq (liberación) del Nar...” Como digo, este mes alcanza su cumbre en una noche mágica, una noche especial, llena de movimiento, sin embargo inmersa en calma y quietud, es la noche del Qadr sobre la que hablaremos más adelante, in shaállah. Nos cuenta Rasulullah (s.a.s) que en Ramadan la obra que es sunna (o sea, toda ‘ibada accesoria) es recompensada como un fard y que el fard en este mes es recompensado como setenta fard en cualquier otro mes. Es el mes del Sabr (paciencia y autodominio) y el Sabr conduce al Yanna. Es el mes de al-Muwasa (la solidaridad). Hermano, Ramadan es un regalo de Allah para sus esclavos (los Hombres libres), no lo desprecies; acéptalo con el syan, el Sabr, al-Muwasa y con la ‘ibada (Salat, lectura de Corán, etc). Recuerda hermano, que los años de la vida del musulmán no son iguales, ni los meses, ni los días; cada momento es una nueva experiencia, cada instante es un avance hacia Allah; durante el día conforme pasa el tiempo se aproxima la hora de la siguiente Salat, durante la semana conforme avanzan los días se aproxima el Yumu’a (el viernes), ese día tan especial, donde la vida se interrumpe para repostar una nueva infusión de vitalidad a través de la Salat en comunidad. Durante el año se avanza hacia el mes de Ramadan, el mes de Allah, con todo lo que significa y con todo lo que eso conlleva. Finalmente aquellos que pueden finalizan en esa grandiosa asamblea mundial; al-Haýý (la peregrinación) ellos vuelven distintos, como si hubieran nacido de nuevo... Y con ello se cumple un ciclo y se consigue subir un escalón para empezar a subir otro, pero ahora con más sensibilidad hacia las esencias, pues el individuo ha afinado su capacidad perceptiva con lo cual el Salat cotidiano, el Yumu’a, Ramadan, el Haýý o cualquier ‘ibada supone una nueva experiencia ya que el musulmán del año anterior no es el mismo de este año; ha cambiado, ha renacido en el conocimiento de las esencias, todo un nuevo horizonte y así avanza y avanza con la vida, con el tiempo a su favor, pues con cada día descubre una realidad unitaria que le une y le acerca al Uno renaciendo constantemente para al final alcanzar, después de la muerte, su única meta: Allah.

AL SAUM.-

Ya mencionamos al principio ambas definiciones: lingüística y conceptual, de esta palabra. No obstante debemos advertir sobre lo siguiente: en el Corán se nos informa que esta ‘ibada no es exclusiva de nuestra Umma sino que fue practicada por los seguidores de otros profetas y mensajeros de Allah anteriores a Muhammad (s.a.s) (ver surat al-Baqara, 183). Sin embargo ¡Ojo! No confundir el ayuno que practican los religiosos con el syam. Los mensajes unitarios de los profetas sufrieron manipulaciones y cambios, a veces intencionados y otras veces accidentales, el caso es que el syan en estos mensajes dejó de ser –para ellos- lo que es desde el momento en que se convirtieron en religiones, desde que confundieron el camino, perdidos en el laberinto de los dioses (sean uno o múltiples). Lo más lamentable es que algunos musulmanes son alcanzados, y a veces manchados, por la pus putrefacta de las religiones considerando el syam como un sufrimiento que conduce hacia Allah, ¡Y cuanto más sufres más avanzas! Ciertamente esto no tiene cabida en el Islam, todo lo contrario; el Islam pretende acabar con el sufrimiento guiando al Hombre para que con la rahma de Allah construya un mundo sencillo sin complicaciones, donde todas las necesidades del ser humano, sean físicas o espirituales, encuentran su satisfacción con igualdad, con justicia en un mundo real, lejos de las utopías inmersos en la vida, pero no esclavizados por ella. Dice el Corán, dentro de ese grupo de ayat (plural de aya; frase del Corán) en las que nos enseña la práctica del syam: “...Allah nos quiere facilitar (las cosas) y no hacérosla difícil...” (al-Baqara, 185). Y dijo Rasulullah (s.a.s.): “Hay quién de su syam sólo obtiene hambre y sed...” “Y narra al-Bujari en un hadiz cierto que Rasulullah (s.a.s.) dijo: “El que no deja de decir la mentira y de obrar con mentira, de nada le sirve dejar de beber y comer”. Esta claro, pues, que en el syam el hambre y la sed no son un objetivo ni una meta sino que es la manifestación de un estado de Iman que se plasma en una “forma” a través de la cual trasciende; podríamos hacer un simil diciendo que ese estado sería la “sed” y el syam o cualquier otra ‘ibada sería “el acto de beber”. Evidentemente este “acto de beber” requiere un esfuerzo (un Yihad) que en ocasiones puede dar algún que otro sufrimiento, pero que no es buscado ni deseado sino que es circunstancial y que el Islam intenta paliar ya que Allah no le pide a nadie más de lo que pueda dar...” (al-Baqara, 286). Concretando más en el syam podemos decir que cuando el syam se convierte en sufrimiento por cualquier circunstancia, sea temporal (una enfermedad pasajera, un viaje, etc.) o permanente (un enfermo crónico, una persona muy anciana, etc.) Entonces Allah les da facilidades a esta gente de forma que los primeros recuperan los días de syam que hayan perdido en Ramadan, y los segundos (que evidentemente no pueden ayunar ni en Ramadan ni fuera de él por alguna de las excusas expuestas), si puede, dá la Fidia (dar de comer a un pobre por cada día de ayuno); (Ver  surta al-Baqara, 184).

ARCAN AL-SYAM.-

Arcan al-syam; o los pilares sobre los que se asienta la validez de esta ‘ibada son dos:

1.- La Nía: es el alma de cualquier ‘ibada sin que el syam sea una excepción.

2.- Abstenerse de las muftirat, que básicamente son dos:

-          Todo tipo de bebida o comida ingeridas por la vía habitual (por la boca hacía el interior del aparato digestivo) sea mucho o poco. En este apartado se incluye también al tabaco.

-          El orgasmo sexual, siempre que éste sea intencionado, como consecuencia del coito, de la masturbación, etc.

La Nía, la intención de cumplir con el syam sólo y exclusivamente para Allah, debe tener su origen antes del fayr de cada día de Ramadan (algunos alfaquíes dicen que es suficiente con una Nía general para todo Ramadan) y se debe mantener durante todo el día hasta la caída del sol. Si en cualquier momento dentro del día de Ramadan se pierde esta Nía, o sea, se tiene la intención de romper el syam entonces éste deja de ser válido aunque no lo llegue a romper (por ejemplo: si decide romper el saum pero no encuentra comida ni bebida hasta que cae el sol; aparentemente ha cumplido con el segundo pilar pero no con el primero con lo cual el saum se invalida).

El período de abstención se extiende desde el comienzo del alba (aproximadamente una hora y media antes de la salida del sol) hasta la caída del sol.

ADAB AL SYAM.-

El Saum tiene unas cortesías (Adab)* que contribuyen a completar la hikma (razón de ser) del Saum, entre ellas citamos las siguientes:

1.- As-suhur: Dijo Rasulullah (s.a.s.): “Haced As-suhur pues en él hay baraka” (hadiz cierto). As-suhur es una segunda comida después de la caída del sol en Ramadan y consiste en ingerir cualquier alimento (incluso un sorbo de agua) a partir de la media noche, a cualquier hora, hasta el alba. Es sunna apurar el suhur hasta la última hora de la noche, o sea, hasta que tenga la certeza en el inicio del alba; de forma que si duda en ello puede comer y beber hasta  que no tenga dudas en la salida del alba. Un hombre le dijo a ‘Abdullah ibn ‘Abbas (Radiallahu’anhu): “Yo hago as-Suhur hasta que dudo en la salida del alba, entonces dejo de comer” e ibn ‘Abbas le contestó: “Come mientras dudas hasta que dejes de dudar”.

2.- Apresurarse en el fitr: el fitr es el acto de romper el ayuno después de la caída del sol, de forma que una vez comprobada la finalización de la jornada de saum es sunna apresurarse a romper el ayuno. Dijo Rasulullah (s.a.s.): “El bien se mantiene en la gente mientras sigan apresurándose en el fitr”. Y dijo Rasulullah (s.a.s.): “Cuando alguien de vosotros haga el saum que rompa su ayuno con dátiles, si no encuentra dátiles entonces con agua, pues el agua es pureza (tahúr)”.

3.- El du’a en el momento del fitr y durante el syam: Dijo Rasulullah (s.a.s.): “El que practica el syam (as-saím) tiene a la hora del fitr una da’wa (petición) que no es rechazada” O sea, que Allah responde al saím en lo que pida a la hora del fitr. Se narra que Rasulullah (s.a.s.) al romper su ayuno decía el siguiente du’a: “Dzahabad damá wab tal latil ‘uruq wa zabatal ayru in sha al lah ta’ala”. Posible traducción: “Se fue la sed, se empaparon las venas y fue aceptado (mi saum) con el permiso de Allah”. Se narra también que decía: “Allahumma laka sumt wa’ala riçqika aftart” Posible traducción: “Allahumma para ti es mi saum y con lo que me has dado lo rompo”.

4.- Cumplir con el alma del syam: Ya dijimos anteriormente que el syam no consistía tan sólo en dejar de comer y beber, sino que esa era la “forma” por la que se manifestaba la Nía que engendraba Iman e Ihtisab, los posibles significados que le dimos a estas dos palabras son muy simplistas, de hecho, cualquier expresión oral o literaria de lo que representan será simplista, ya que la Nía, el Iman y el Ihtisab son experiencias que difícilmente pueden ser comunicadas si no a través de la práctica. De modo que el alma del syam se refleja necesariamente en la conducta del individuo y de la Umma que vive el syam. Pues al igual que durante el salat no se insulta a nadie, no se comete injusticias ni haram también durante el syam (una ‘ibada que dura todo el día durante todo un mes) se debe acentuar ese estado de alerta o de conciencia de lo que dices y haces, evitando la injusticia y el haram en tus palabras y en tus actos para que la hikma (razón de ser) del syam se cumpla y sus objetivos sean alcanzados.

5.- Estudiar el Corán y ser generoso: Evidentemente esto es apetecible y aconsejable tanto en Ramadan como fuera de él. Sin embargo en Ramadan son aún más aconsejables y más apetecibles ya que la capacidad perceptiva del musulmán se agudiza como consecuencia del syam dándole alas para volar en los sinfines de los significados que da el Corán. Cuenta al Bujari que ibn ‘Abbas dijo: “Rasulullah (s.a.s.) era el más generoso de la gente. Y su generosidad alcanzaba su cumbre en Ramadan cuando se encontraba con Yibril, pues se encontraba con él cada noche de Ramadan, para enseñarle el Corán...”

6.- Esforzarse en la ‘ibada en los últimos diez días de Ramadan: Narra Muslim que ‘Aisha (Radiallahu ‘anha) dijo de Rasulullah (s.a.s.): “Se esforzaba en los últimos diez días lo que no se esforzaban en otros”.

GENERALIDADES.

Cosas que NO rompen el saum:

1.- El baño e inmersión en el agua. Pues en un hadiz cierto se narra que Rasulullah (s.a.s) se echaba agua en la cabeza durante el syam por la sed o por el calor.

2.- Todo lo que se ponga en los ojos, sea kohl, gotas o lo que fuera tanto si encuentra su sabor en su boca como si no.

3.- El beso; para aquel que es capaz de controlarse, pues cuenta ‘Aisha (Radiallahu ‘anha) que Rasulullah (s.a.s.) besaba estando saím. Se narra también que ‘Umar ibn al-Jattab (Radiallahu ‘anhu) besó un día estando saím y fue a preguntar a Rasulullah (s.a.s.) sobre ello y éste le dijo: “¿Qué pasa si te enjuagaras la boca con agua estando saím?” dijo: “Nada”, dijo Rasulullah (s.a.s.): “Entonces por qué preguntas”. Esto es en general, tanto si besa en la cara o en la boca, con abrazo o sin él siempre que se puedan controlar (tanto ella como él).

4.- Las inyecciones, sean intramusculares, intravenosas o subcutáneas, sean medicinales o incluso nutricionales ya que no entran por la vía habitual.

5.- La Sangría: Pues es cierto que Rasulullah (s.a.s.) se sacaba sangre estando saím. Sin embargo se prefiere no hacerlo si se teme que ello debilite a la persona.

6.- Enjuagarse la boca y la nariz. Sin embargo durante el syam es preferible, según la sunna, no exagerar en ello. Por otra parte si como consecuencia de enjuagarse la nariz o la boca, sin exagerar en ello, algo de agua llega a su garganta accidentalmente, entonces su syam no se rompe.

7.- Todo lo que no se pueda evitar; como tragar la saliva, el polvo, etc. Además dijo Ibn ‘Abbas que probar la comida (por ejemplo: para saber si está salada o no) no rompe el saum. Y dijo Ibn Taimiya que los buenos olores no rompían el saum.

8.- El saím come, bebe y realiza el acto sexual durante la noche hasta el alba sin que ello altere en nada su saum durante el día.

9.- Si él o ella amanecen en estado de impureza mayor (por el acto sexual) sin haber hecho al-gusul pues en nada perjudica eso a su syam.

10.- Comer  o  beber  por  olvido, equivocación o por ser obligado a ello a la fuerza. Dijo Rasulullah (s.a.s.): “Quién por olvido come o bebe –estando saím- que cumpla con su saum pues ciertamente Allah le ha dado de comer y de beber”.

Cosas que SI rompen el syam.

Se dividen en dos grupos:

1.- Aquello que rompe el syam y requiere la recuperación después de Ramadan de los días en los cuales se rompió el ayuno.

Este apartado incluye:

-          Comer o beber intencionadamente.

-          La provocación del vómito. Sin embargo y según la sunna de Rasulullah (s.a.s.) si vomita espontáneamente sin que él mismo lo provoque entonces no se rompe el saum.

-          La menstruación y el puerperio.

-          La masturbación, sea con la mano o como consecuencia de un beso o un abrazo. Sin embargo si el simple mirar o pensar provoca una eyaculación, esto no rompe el syam.

-          Ingerir cualquier cosa por la boca, aunque no sea alimento.

Cuando el syam se rompe como consecuencia de cualquiera de estas razones entonces es necesario al-qadá (la recuperación de los días de ayuno perdidos).

2.- Aquello que rompe el syam y requiere además del qadá una Kaffara.

Aquí sólo se incluye el coito en el día de Ramadan. En este caso no es suficiente con recuperar el día en el que se ha roto el syam reemplazándolo por otro sino que es necesaria también la kaffara; ésta consiste en liberar un esclavo, si no encuentra pues debe cumplir con dos meses seguidos de ayuno ininterrumpidamente (que no sea Ramadan ni los días del ‘Id) si no puede hacer eso pues debe dar de comer a sesenta pobres. La kaffara del syam sólo es obligación del hombre sin que la mujer tenga que hacer más que el qadá, aunque en este tema hay divergencia entre las distintas escuelas.

¿CUÁNDO TERMINA RAMADAN?

El mes de Ramadan finaliza cuando se visualiza el Hilal (la luna en su primera fase) de Shawwal (el décimo mes lunar). En el caso de que éste no se visualice (por niebla tormenta o lo que sea) entonces se espera hasta que se cumpla el trigésimo día del mes de Ramadan considerándose a éste como el último del mes.

* Dijo ‘Umar ibn al-Jattab (radiallahu ‘anhu). “Tened cortesía y después aprended”. Y dijo otro: “Las cortesías del alma son mayores que las cortesías de la ciencia y las cortesías de la ciencia son mayores que la ciencia”.