EL LIBRO DE LA SABIDURÍA DE IBN ATALLÁ: CUARTA SENTENCIA

Categoría: Libro de la Sabiduria de Ibn Atallá

Comentado por Ibn `Ayiba


CUARTA SENTENCIA

Lo más grande de cuanto ha sido depositado en lo más recóndito de los corazones (gháib as-sarâir) -que es el lugar donde está guardado el secreto (sirr) de los seres humanos- es el conocimiento (ma'arifa) de Allah.
Este conocimiento tiene dos partes el conocimiento a través de argumentos (má'arifat al-burhân), y el conocimiento a través de la visión directa (má'arifat al-'iyân), y ahora el autor señala la diferencia existente entre ambos:


shattaâna báina man yastadillu bíhi aw yastadillu 'aláyhi
Gran distancia hay entre quien lo toma por prueba y quien busca probarlo
al-mustadillu bíhi 'arrafa l-háqqa li-áhlihi
El que lo toma por prueba da a conocer la Verdad a su gente
wa ázbata l-ámra min wuÿûdi áslihi
y afirma el Orden a partir del ser de su raíz
wa l-istidlâlu 'aláihi min 'ádami l-wusûli iláyhi
La búsqueda de pruebas para demostrarlo se debe a la ausencia de llegada a Él
wa íllâ fa-matà ghâba hattà yústadalla 'aláyhi
De lo contrario, ¿cuándo se ha ausentado como para tener que buscar pruebas que concluyan en Él?
wa matà bá'uda hattà takûna l-âzâru hiya l-latî tûsilu iláyhi
y, ¿cuándo se ha alejado como para tener que hacer de los vestigios algo que permita llegar a Él?


Shattâna (significa: ¿cuán gran diferencia hay entre...?) es alejarse y diferenciarse, y sólo se aplica a la distancia entre ideas (ma'ânî) y no entre objetos sensibles (hissiyât).

Has de saber que cuando la Verdad (al-Haqq) quiso mostrarse acompañada de los secretos de su Identidad y las luces de sus Cualidades, exteriorizó con la capacidad de su fuerza un puñado (qabda) de su luz atemporal (nûr açali).
El poder (qudra) exigió que se manifestaran sus vestigios (âzâr) -es decir, los objetos sensibles sobre los que se ejerce el poder- y que fueran contempladas sus luces (anwâr), mientras que, por otro lado, la sabiduría (hikma) impuso que fuera corrido su velo (hiÿâb) y aparecieran sus cortinas protectoras (astâr).


Cuando el poder ultimó su luz con la emergencia del universo (káwn), la sabiduría lo cubrió entonces con el manto de la preservación (ridâ assáwn). Los universos (akwân) son luz oculta bajo un velo corrido (nûr fî hiÿâb mastûr).


Allah dividió a las criaturas (jalq) en dos grupos diferenciados. Uno de esos grupos fue consagrado a su amor(Mahabba) haciéndolos gentes de su intimidad (wilâya): les abrió la puerta y retiró para ellos el velo haciéndoles contemplar los secretos de su Identidad (asrâr adz-Dzât). Los vestigios de su poder no les ocultan a su Señor.


Al otro grupo lo señaló como gentes para su servicio (jidma) y los asentó en el espacio de la sabiduría (hikma) dejando corrido para ellos el velo de la ilusión (hiÿâb al-wahm) -para que de este modo realizaran su cometido que es manifestar los potenciales que hay en Allah-. Mantuvo ocultas ante ellos la luz de la ciencia (nûr al-'ilm) y la del entendimiento (fahm). Están dedicados a las apariencias de las costras (mazâhir al-qushûr) y no ven las interioridades de la luz (bawâtin an-nûr) a pesar de la intensidad con la que se muestra.


Es absolutamente impensable el que ha escondido su secreto bajo su sabiduría y ha mostrado la luz con su poder.


En cuanto a las gentes de amor (ahl al-mahabba), que son las gentes de la intimidad y el gran conocimiento (ahl al-wilâya wa l-'irfân), que pertenecen al número de las gentes de la contemplación y la visión (ahl ashshuhûd wa l-'iyân), tienen como prueba la luz para llegar a la conclusión de que existen los velos: sólo ven la luz y la Verdad, y a través de ellos intentan llegar al ser (wuÿûd) de las criaturas, pero sólo ven la Verdad, y a partir del poder intentan comprender la sabiduría, pero descubren que el poder es lo mismo que la sabiduría y que la sabiduría es lo mismo que el poder, y en su contemplación de la Verdad dejan de distinguir a las criaturas y se ausentan de la creación, pues es imposible ver a Allah y a la vez algo más.


En cuanto a las gentes del servicio (ahl al-jidma), que se cuentan entre las gentes de la sabiduría (ahl al.hikma), toman como principio para su conocimiento la existencia de las cortinas (sutûr) para intentar llegar al ser de la luz (nûr), toman a las criaturas (al-jalq) como indicios para alcanzar la Verdad (al-Haqq). Están ellos ausentes en la misma presencia (hudûr) de Allah, y es la intensidad de su manifestación la que los priva de vista.


Uno de los sabios verdaderos dijo: "Allah ha afirmado a la criatura para el común de la gente y por ella afirman al Creador, y se ha afirmado a sí mismo ante la élite y por Él han afirmado a la criatura".


Enorme es la distancia que separa a quien parte de Él para demostrar la aparición (zuhûr) de su vestigio (ázar) y quien empieza por la superficie del vestigio para demostrar su existencia (wuÿûd).


Quien tiene en Él su prueba da a conocer la Verdad, que es el Ser Original (al-wuÿûd al-aslí), a su gente (ahl), es decir, a quien está preparado para ello (li-man húwa ´hlun lahu) y lo merece. Ese Ser Original es Allah el de existencia necesaria (wâÿib al-wuÿûd), el Rey (mâlik), el que es meta de la intención humana (ma'bûd). Es así como afirma y da consistencia al Orden (amr) , que es el No-Principio del Ser Verdadero (qídam al-quÿud al-haqîqî), a partir de su raíz (asl), que es el Yabarût original sin principio ni final (al-ÿabarût al-aslí al-qadîm al.açalí). Es decir, quien conoce Allah hasta que Éste se convierte para él en imprescindible (darûrí) sabe entonces que el Kser (wuÿûd) es Allah sólo, desapareciendo ante él la existencia de todod lo demás y afirma el No-Principio (qídam) a su comienzo y a su final.


O bien puedes decirlo de este otro modo: el sabio da a conocer la Verdad, que es el Ser Original, a su gente, que es Allah. Afirma entonces el Orden, que es la existencia derivada (al-wuÿûd al-far'í) a partir de la existencia de su raíz, es decir, la hace remontar a su origen. Cuando la rama (far') es adherida a su raíz el todo se convierte en Yabarût Original.


En cuanto a quien busca probarlo -para llegar a Él-, lo mueve a ello su distanciamiento (bu'ud) de Allah a pesar de la proximidad (qurb) de su Señor, dándose la circunstancia de su presencia (hukûr) ante Él. Su lejanía es ilusión (wahun) y su ausencia (ghaíb) es falta de entendimiento ('ádam al-fanm).


Si no fuera así, ¿cuándo se ha ausentado Él como para tener que buscarlo a base de indicios? Él está más cerca del ser humano que su propia vena yugular (habl al-warîd) . ¿Cuándo se ha alejado como para que los vestigios ilusorios (al-âzâr al-wahmía) sean los que conduzcan a Él? El Corán dice: "Él está con vosotros donde estéis".


Y es así porque la influencia del poder es la base del vestigio, y el adjetivo (sifa) no se despega del objeto al que describe(mawsûf): el adjetivo calificador -la existencia formal e ilusoria- no tiene más asidero (qiyâm) que su base -el poder- ni tiene manifestación (zuhûr) fuera de él.


El autor dirá más adelante en su Munâÿa: "¿Cómo habría de conducir hasta ti lo que para ser te necesita?¿Lo que no eres Tú podría contar con algo que te mostrara? ¿Cuándo te has ausentado como para que haya necesidad de algo que indique dónde estás? ¿ Cuándo te has alejado como para que los vestigios sean los que conduzcan hasta ti?".


Pero Allah sabe más.