ISLAM Y AL-ANDALUS

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ETNOGÉNESIS DE LOS ARMA

tombuctu 1

1.- Conquista sa’dí de los songay y movimientos migratorios hacia la Curva del Níger.

        ISMAEL DIADIÉ HAIDARA BEN GUZMÁN BEN BARKA Y AMADOR DIAZ GARCIA

La conquista sa’dî de los songay tuvo su origen en dos tipos de movimientos migratorios: uno clásico, provocado por la guerra, y el otro, una especie de migración dirigida.

        El primer tipo de migración fue provocado tanto por el deseo de extender el espacio marroquí, como por la apetencia del  oro, la sal y los esclavos sudaneses, cuya puerta era la región de los songay de los Askias, que se extendían hasta Tegazza, que fue la que provocó las diferencias entre Ahmad al-Mansûr y el Askia Ishâq II.

        La conquista fue la ocasión que motivó el desplazamiento de uno de los grupos humanos más complejos, entre los que  hay que contar los siguientes elementos:

        Los andaluces o andalusíes, moriscos árabo-beréberes llegados de Andalucía, región meridional de España. Unos quinientos individuos de esta etnia formaban parte del ejército de conquista dirigido por Yuder Pachá, andaluz también, nacido en Cuevas del Almanzora, en la actual provincia de Almería. Otros quinientos acompañaban a ‘Ammâr Pachá, pero no disponemos de ningún dato que nos permita hacer una evaluación exacta de su número en la Curva del Níger.

        Los renegados, grupo complejo, formado tanto por españoles no árabes ni beréberes, como por portugueses, tal es el caso del alcaide ‘Abd al-Malik al-Burtiqâlî. Eran mercenarios, y Muhammad Ka’tî, en su Târîj al-Fattâs fî ajbâr al-buldân wa-l-ÿuyûs wa-akâbir al-nâs, los designa como extranjeros al servicio de los árabes, de igual consideración que los renegados cristianos del sur de Europa que servían en el ejército marroquí. Ni el Târîj al-Sûdân ni el Târîj al-Fattâs los confunden con los andalusíes o andaluces, y los hacen llegar tanto con Yuder Pachá como con ‘Ammar Pachá y otros bajás, pero ninguno de ellos suministra la cifra exacta de su contingente.

        Después de este grupo alógeno de al-Magrib al-Aqsà, podemos citar a los pertenecientes a diversas tribus que unieron su suerte a la de  los sa’díes, tal como los menciona Michel Abibtol, en Tombouctou et les Arma, p. 151: los Ahl Masa, los Shiadma, los Shtuka, los Hayyua, los Cheraga, y los procedentes de las principales provincias del reino marroquí, los Awlâd Uarrâr, los Awlâd Àmrân, los Dawî Hasan, los Mnabha, los Awlâd Za’rîcherifianos, y los del Dra’, Garb, Medio Atlas (Fishtâla), Fez, etc.

        El segundo tipo, perteneciente a una especie de migración dirigida, se debe al hecho de que para al-Mansûr los frutos de la conquista serían efímeros, si, como dice Abibtol, a la fase de la pacificación no seguía una acción de efectos más duraderos, a saber, la colonización del país, su reforma y su poblamiento con las tribus del Magreb susceptibles de echar raíces en él, y las tribus cuya migración se dirigió en este sentido fueron sobre todo algunas del sur de las que el sultán quería desembarazarse a causa de las turbulencias que suscitaban en su reino. Se trataba de los Guish del Sur, los Haha, los Ma’qil, los Yusham y los Ahl al-Masa.

        A finales del año 1593 llegaron las primeras unidades tribales con el alcaide Bû Ijtiyâr y en 1604 el último bajá enviado desde Marruecos, Mamad Longo, que llegó a Tombuctú en el mes de safar de este mismo año, 1013 de la hégira, trajo consigo trescientos soldados de los Ahl al-Masa, e incluso más, según algunas fuentes. La cifra global de esta segunda oleada migratoria era tan elevada como el ejército que al mando de Yuder Pachá llegó a la Curva del Níger, según nos informa Michel Abibtol.

2.- Zonas de acogida y composición étnica de la población.

a)   Zonas de acogida.

Por razones tanto de tipo estratégico como económico, las guarniciones marroquíes se situaron sobre el eje fluvial Yenné-Tombuctú, en donde los soldados de al-Mansûr fijaron el límite de su ambición militar.

Las guarniciones militares permanentes se establecerán, pues, a lo largo de las escalas fluviales: Yenne, Bina, Wandiaka, Cuvi, Sebi, Kuna, Tendirma, Josa-fey, Kabara, Tombuctú, Arawán, Gundam, Bamba, Burem, Gao y Kubia.

Más tarde, con el desmoronamiento territorial, el bajalato o pachalik, <<estado al filo del agua>>, estalló desmembrándose en provincias, en las que algunas zonas sirvieron de puntos estratégicos y de retirada. Tal es el caso de el enclave de Yenné y la zona de Tombuctú, que abarcaba el Banu, el Bara, el Kesu, el Killé, la provincia de Tendirma, la zona de Gundam y los pueblos-guarnición de Auaki y Arkodia; la zona de Bamba y la de Gao. Junto a estas zonas, hay que señalar los asentamientos de Donwoytchiré, Dongoy, Nianburgu, aldea de esclavos arma, Kobé, Kirchamba, localidad ésta que corresponde a Kidsa o Kensa y que no fue identificada por Abibtol, Koyratawo, Tengasen, correspondiente probablemente al Tendua de la Tadkirat al-Nisyân, Amtagar, Al Gasuba y Garba Koyra.

b)   Composición étnica de la población.

A causa de la escasez de fuentes, la imposibilidad de realizar estadísticas fiables y la gran movilidad de las poblaciones, todo estudio que se pretenda hacer sobre ellas será incompleto en los que se refiere a estos pormenores. Sin embargo, y debido al hecho de que la población no ha variado en cuanto a su distribución a lo largo del Níger desde el siglo XVI, podemos decir que su repartición se realizó como sigue:

Los Sorho, pescadores, aguas arriba del río Níger.

Los Songhoy, agricultores sedentarios, en la Curva del Níger.

Los Soninké, comerciantes, dispersos en los centros urbanos de los Songhay.

Los Malinké Wangara, en el Delta central y en la Curva del Níger.

Los Bambara, en el río Bani y en el Níger medio.

Los Moros, nómadas, en el Azawad.

Los Tamâchaq, nómadas tuareg, dispersos por el Azawad y el Adrar.

Los Arabes, en algunos centros urbanos y en la zona de los Tamâchaq.

Los Peul, Fûl Fûlâîs, igualmente dispersos desde el Delta central a la Curva del Níger.

Los Dogón, agricultores, en la región montañosa de Bandiagara.

LosZarma, antes de su migración en el Zarmaganda de la actual República del Níger.

El grupo voltaico, procedentes del antiguo Alto Volta, hoy Burkina Fasso, formado por los MossiSenufo, Bobo, Minianka y a veces ciertos miembros del grupo mandingo, constituyeron el elemento servil de la Curva del Níger.

De la mezcla de la población de los dos tipos de migración dirigida desde el norte marroquí hacia las zonas meridionales del Songhay y de las poblaciones distribuidas a la largo del Níger va a nacer una raza, losArma. Manteniendo, pues, su unidad con una designación genérica, los Arma forman una etnia muy compuesta.

FENÓMENOS JURÍDICOS.

$1·        Orden político y administrativo.

Orden político.

En una época en que el espacio de lo sagrado y sus dominios de jurisdicción institucionalizados se determinan como la referencia suficiente del ejercito del poder, la conquista sa’di viene a inaugurar otra nueva época en la que el espacio de lo sagrado se ve relativizado por otros campos, tales como el económico, el político y el social.

Hasta la dinastía de los Dia, hacia el año 700, el animismo ocupó el ámbito de lo sagrado como referencia.

Con la dinastía de los Dia (700-1325) se introduce una bivalencia en lo sagrado con la coexistencia del animismo y el islam que consagra a línea paterna de los Kombedio.

Esta situación continúa con la dinastía de los Shi (1325-1492). El espacio de lo sagrado en su bivalencia cubre el espacio del poder. Los elementos que ejercen el poder son los mismos que los que regulan el espacio jurídico mediante el gobierno de los ritos.

La dinastía de los Askia (1492-1591) va a suponer el trastocamiento de este cuadro, al reducirse el espacio animista ante la hegemonía del Islam. El Askia se hace imam de los creyentes en La Meca, se rodea de una aristocracia de letrados y pide al jurista musulmán originario de Tremecén, Muhammad ibn ‘Abd al-Karîm Muhammad al-Magili, la redacción  de un tratado de hisba, basándose en la sunna.

Este trastocamiento sufrirá un nuevo vuelco con la conquista sa’dí del Songhay, que relativiza el espacio tanto por el parentesco como por el dominio de la riqueza económica, del prestigio, de las prestaciones nobiliarias capitalizadas y manipuladas en la estrategia de conquista y del mantenimiento del poder.

En esta movilidad y segmentación de las referencias del poder se suceden ciento sesenta y siete bajás o pacas, en doscientos cuarenta y dos años, distribuidos en cinco períodos:

Años

 Períodos 

Función y atribuciones del pachá

1531-1612

conquista  

El poder es bicéfalo y es compartido por el Amín y el Pachá,  nombrando  cada  uno por el sultán.  El  Pachá gobierna el ejército e ocupación.

1631

consolidación e integración.

El Pachá es elegido o toma el poder por la fuerza. Su función es sobre todo lucrativa. El poder real es delegado en el Amín, que reorganiza las tropas en Fez y Marrakech. Es siempre nombrado por el sultán.

1646 -1651

inestabilidad política y segmentaciónterritorial

Elección  del  pachá  en  alternancia  en  los  dos campamentos, Fez/Marrakech y Cheraga, hasta 1714.   El  Pachá  nombra  al  Amín. Monopolio del poder  de  los grupos  linajudos,  antes  de   la desvalorización de su función hacia 1651, año en que el Amín es nombrado por el ejercito.

1700

oligarquía de los linajes y fragmentación territorial.          

El Pachá es elegido por un diwâm. Es destituible por un solo. Diez familias detentan el poder, convertido en oligarquía. El amín es nombrado por el ejército autonómico de los alcaides provinciales. El bajalato o pachalik se desmembra en cuatro provincias independientes las unas de las otras (Yenné, Tombuctú, Bamba y Gao).

1750

decadencia

Los cargos se hacen hereditarios. La ciudad cae finalmente bajo la dominación peul  o  fûlâni de la dinastía y de Sheku Amadu.

   Las insignias del poder.

Una vez elegido, el pachá recibe el juramento de fidelidad de sus electores, que ante el cadí recitan la Fâtiha y proceden a la distribución de kolas, como señala la Tadkirat al-Nisyân. Al día siguiente se efectúa la entrada en función en el cargo. Ese día, el Pachá recibe la alborada oficial antes de pasar revista al Mishwâr y sus cuarenta y cuatro soldados. Los oficiales del grado de Bashut, Odabashi  Oldash, según nos dice Michel Abibtol  tomándolo de la Tadkirat al-Nisyân, al son de gaitas (giyata), flautas, rables (Rabat) y atabales zaydanís y askianos. A continuación, tomaba posesión de las insignias y distintivos del poder: un trono, llamado <<trono de Yuder>>, cuarenta y cuatro estandartes, una espada <<sultánica>>, un sable incrustado de oro rojo (Kab-Bughu), una silla de montar <<sultánica>> (Wandham-Kari), unos estribos dorados, una brida guarnecida con placas de oro, una piocha o pico de oro, un parasol o un velo, un rosario de coral, veinticuatro cojines y otras tantas alfombras.

El tercer día después de su elección, procedía al nombramiento de los diferentes jefes de divisiones, del  hâkim  de Tombuctú, de  Kabara-Farma  o jefe de la guarnición militar de Kabara, puerto fluvial de Tombuctú, de los notables religiosos y de los oficiales songhay. Con este motivo, distribuía a todos los miembros del Dîwân diversos regalos, consistentes principalmente en vestiduras de lujosos tejidos, del color que a cada uno correspondería según su rango.

El séptimo día, el Pachá celebraba un nuevo consejo, después de haber realizado una cabalgata por la ciudad.

Organización administrativa.

La administración durante el Pachalik o bajalaro estaba asentada sobre los cargos y funciones siguientes:

Pachá  o  bajá, jefe supremo del ejército de ocupación.

Amîn, administrador civil general.

Mushâwir, consejero del Pachá y miembro del Mishwâr.

Wazîr, ministro del Pachá.

Kâtib, secretario del Pachá.

Majzaniyya, unidad especial al servicio del Pachá.

Qâ’id  o  alcaide, jefe de una guarnición militar.

Kahya, jefe de división.

Kabara farma, jefe del puerto de Kabara, que velaba por la seguridad de la navegación fluvial entre Tombuctú y Yenné.

Hâkim, gobernador encargado del mantenimiento del orden público.

‘Amîl, recaudador rural de impuestos, que actuaban como dueños absolutos de sus aldeas.

Muqaddim, que tenía una función fiscal, encargándose de la exacción de tributos e impuestos.

Shayj al-riwa, recaudador de los impuestos en las aldeas de pescadores.

Qâdî  o  cadí, encargado de la administración judicial.

Imâm, que tenía su cargo la administración religiosa.

Ara koy, jefe de los arrieros y acemileros.

Day Farma, gobernador del puerto de Day, situado al sur de Kabara.

Hamlây, jefe del cuerpo de piragüeros.

Askya, kurmina-Fari, Balama, Bangu-Farma  y  Bara-Koy, a cuyo cargo estaba la administración rural y cuya autoridad se extendía a todos los pueblos sedentarios desde el Delta central a la Curva del Níger.

La estratificación social.

·        Nobles.

Sin eliminar todos sus rasgos antiguos, la dominación hispano-marroquí del Songhay trajo consigo a la heterogeneidad de la sociedad de la Curva del Níger una aportación nueva. El songhay en vísperas de la conquista Said estaba constituido sobre una estructura dicotómica. Los propios songhay estaban divididos en  bibi  y  korey  (Cf. <<Traditions historiques Songhay>>, transcritas por M. Zouber). Esta oposición binaria forma una unidad opuesta a su vez a otra unidad, la de los siervos, dando así una estructura en capas vertical. Formando parte de este sistema con la clase nobiliaria, pero sin asimilarse a ella, otros korey  formaban el estrato superior de esta nobleza, como señala el capitán Pasquier en sus notas de 1902-1906 sobre <<Tombouctou, Songhay, Touareg et reconnaissance à Inékart>> y estaba formado por los <<yemeníes>> songhay, los peuls de Tioki, los árabo-bereberes del Azawad, los ghadamesíes, los touatíes, los tripolitanos y los tafilaletíes.

La conquista sa’di del songhay aportará también una modificación en el mapa social de esta estratificación basada en un sistema de doble oposición binaria.

La capa superior de la clase noble, como las demás capas de la misma clase, se encuentran en el lado opuesto de un nuevo estrato con el que establecen una relación de dominación-subordinación.

En la base de una nueva capa social, los Arma no formaban una clase con relaciones horizontales, pues no conocían otras estratificaciones que las relativas a la jerarquía militar (Cf. Michel Abibtol, Tombouctou et les Arma, p. 154).

Basados así en esta concepción militar y jerárquica, sólo el puesto administrativo regula el acceso a los diferentes cargos y confiere la autoridad.

La dicotomía se basa entonces sobre el rango y expresa una desigualdad de status fuera del parentesco, que es un elemento de no menor importancia, capitalizado con la riqueza y los símbolos de prestigio en la estrategia de conquista y de dominio del poder.

Tanto por su emblemática como por su onomástica, los Arma se distinguen de los Songhay. De tez a veces clara o de un negro brillante, ya observada por René Caillié, Heinrich Barth y el capitán Pefontan, los Arma tienen como signo distintivo el turbante teñido de índigo (Kou tabey) y la tórtola como los Tormoz, que se relacionan con los ‘Abbâdíes de Sevilla a través de su familia emiral, los Ahel Abad, que vive en la zona de Ras el-Ma, junto al lago Faguibín.

Los Arma se particularizan también, como se ha dicho, por su onomástica. En la zona de Bamba, Gao y Burem han conservado antropónimos originales, como Zikira, AL-Janja, Buchura, Alamjitu, An-asuba, entre las mujeres, y Jauder, Zarqun Zaqaria, Alhadari, Chidda, para los hombres. En Tombuctú y en la Curva del Níger, los títulos administrativos se reproducen en la onomástica, dándonos nombres como Albasa, Alqaydi, Alkaya, Hamaladji, Baouda, para los hombres. Las mujeres son frecuentemente designadas por el título honorífico Nana. Estos nombres van a menudo acompañados de toponímicos de identificación, tales como Tandina, procedente de Tánger; Drawî, procedente de Andalucía. Otras veces, estos denominativos aluden a la tribu de origen, como al-Masî, de los ahl al-Masâ, en Dangasan; Haha, de los Haha, en el Binga; o Balala, de los Beni ‘Allâl, en Kura.

·        Esclavos.

Los Arma adoptaron las estructuras institucionales relativas a los esclavos que tenían los songhay. Producto de compra o de los azares de la guerra y la suerte de las armas que pone en duda el orden filial en dependencia de hombres libres, el esclavo, según J.P. Olivier de Sardan, se reproduce por una regla de filiación que coloca al hijo en el mismo estatuto jurídico que su madre.

Son distribuidos en un sistema de movilidad, bien por donación: <<Zahra bint Sidi Ahmed me ha declarado y me ha tomado como testigo de que ella ha hecho donación a su nieto Sidi Ahmed de su esclava (al-mataha), de nombre Kîdi. Escrito en Tombuctú por Muhammad Ahmad b. Muhammad b. Muhammad Tâhir b. ‘Alî b. Nayîm, en el año 1258 H.>>, como aparece en un manuscrito sin catalogar que se conserva en el Centro <<Ahmed Baba>> de Tombuctú; o bien por el tráfico, del que hacen mención tanto Ahmed Baba, en su M’i rây al-su’ûd ilà nayl hukm maylab al-sûd, como León el Africano, al-Magîlî, René Caillié y Barth, entre otros.

Lejos de constituir un estrato homogéneo, los esclavos en tiempos de los Arma estaban estructurados igualmente en cinco clases: los tâm, los horso, los sulé, los sulé ulé y los sulé ulé tâm. Emancipados en la quinta generación, como señala Dupuis-Yakouba, en su Dictionnaire songoï-français, forman la clase de los Gabibi (ga bibi, <<cuerpo negro>>), llamados así por los arma que se dan a sí mismos el nombre de ga-korey <<cuerpo blanco>>, por más que esa diferenciación sea en la actualidad en muchos casos más nominativa que real. Los esclavos se distinguen también por su onomástica de los nobles, y es circunstancial del lugar, el tiempo y los sucesos cotidianos (Sclavus non habet personam).

Paralelamente a esta estructura de la clase de los esclavos existe un nuevo estrato servil, los Lega; formado por los grupos mandingos utilizados por Manssur b. Mas’ûd al Za’rî para la conquista y el dominio del poder, desde 1712, han ocupado la escena política del bajalato o pachalik y, desde 1833, se han retirado hacia el Binga.

·        Clases basadas en la edad: el  yinshî.

Procedente de la corrupción de un término árabe, al-yinshî puede venir tanto de al-yays (<<el ejército>>) como de al-yins (l<<la raza, la etnia>>). El vocablo, en su acepción actual, tiene ambas connotaciones, pues nace de la división del ejército en dos campamentos, Fez y Marrakech, en los que se distribuyen las diversas etnias de Marruecos. Así, se distinguen un yinshî de Djingareyber y uno de Sareykeyna, dos de los barrios de Tombuctú. Denotativamente, al-yinshîn significa <<grupo>> y especialmente <<grupo de edad>>, por el hecho de que cada al-yinshî  está dividido según la edad y el sexo. Con la misma función que el koterey kondeyinstituido por el cadí al-‘Aqîb, al-yinshî es propio de los Arma.

Al-yinshî está dirigido por un Alqaydi o alcaide (corrupción del árabe al-qâ’id) y un Basuda (deformación de bashût), encargado de las relaciones entre el Alqaydi y la asamblea.

Al-yinshî está formado por individuos de diversas generaciones:

Individuos de siete a dieciocho años, llamados Fula-koy, solteros y que se distinguen por llevar casquete (fula), y miembros de más de diecinueve o veinte años, denominados Taby-koy, casados y que pueden llevar turbante (tabey).

Entre los Tabey-koy se distinguen otros dos grupos: los hombres de treinta a cincuenta años, tocados con un pequeño turbante, llamados Tabey-keyna-koy, y los mayores de cincuenta años, portadores de un gran turbante, que reciben por ello el nombre de Tabey-ber-koy.

Los miembros de los yinshî se llaman al-yinshî-ijé. El cargo de Alqaydi es hereditario. Si el heredero de un orden patrilineal es una mujer, el título puede confiarse al miembro de más edad del yinshî. Las actividades del yinshî, que se reune bajo la convocatoria del Alqaydi, comunicada a cada uno por el Basuda, se reducen actualmente a la participación en las bodas y bautizos. Reunida la asamblea, el Alqaydi sanciona con veinte nueces de kola a los fula-koy que no lleven gorro o casquete y con cien nueces a los tabey-koy que se presenten sin su turbante.

Los dominios del parentesco.

El Arma no se hace, nace. Por ello, hay cierta apariencia de círculo cerrado en este grupo, que en realidad es abierto, tanto por la comunicación de las palabras de una lengua adoptada como por la de los bienes y las mujeres.

¿Bajo qué régimen matrimonial están las mujeres? Los Songhay de la víspera de la penetración hispano-marroquí no eran tan patriarcales como da a entender cierto tipo de literatura. En al-Magîlî, el Askia señalaba un sistema avuncular persistente aún en su sociedad, lo que significa que el régimen matriarcal de Weiza Gungu por el que la reina Weiza llevó a su hija Amina al poder no era sistemáticamente suplantado por el régimen patriarcal del tronco patrilineal de la jefatura de Kebbi, fundadora de Kukya hacia el siglo I de la hégira. El régimen patriarcal era dominante solamente allí donde los Askias consagraron el Corán y el patriarcado oriental.

Al-Sa’dî nos indica que Ahmad b. ‘Umar b. Muhammad ‘Aqîl b. ‘Umar b. ‘Alî b. Yahyà b. Gudalla, abuelo de Abû l-‘Abbâs Ahmad Baba, hijo del jurisconsulto Ahmad al-Hâÿÿ Ahmad b.’Umar b. Muhammad ‘Aqîl, adquirió toda su educación por la línea materna, primero con su abuelo Anda ag Mohammed, luego con su tío materno, el jurisconsulto al-Mujtâr al-Nahwî (Cf. Al-Sa’dî, Târîj al-Sûdân, pp. 60-61).

Ese es también el caso de varios letrados de origen sudano-bereber y de ciertos miembros de las familias reales de Gao anteriores a la dinastís de Shî, revelados en la estela real número 9 de Gao, que dan la filiación de Nûn siguiendo la línea materna, que la hace descender de la reina Swa, cuyo epitafio aparece en la estela número 3.

En una sociedad en que la línea de demarcación entre patriarcado y matriarcado no es muy neta, la presencia de los grupos Arma, con un fuerte predominio beréber-árabe, lo que se ve incluso entre los andalusíes, iba a perpetuar por su estructura oriental el sistema patriarcal predominante.

El sistema de filiación es fundamentalmente patrilineal. Sólo a través del padre una persona es Arma, y ello por el peso del parentesco en línea paterna.

La familia se extiende tanto a la descendencia como a los siervos y a los clientes, mediante un sistema de filiación agnaticia por línea paterna.

La base del grupo de parentesco es la línea agniticia definida por la pertenencia a un antepasado común que tiene una fuerte realidad en cada segmento de su descendencia.

En el nivel de la alianza matrimonial, el grupo agnaticio tiene una tendencia endogámica, prefiriéndose, en general, el matrimonio con la prima hermana por línea paterna. Pero esta regla no siempre es observada en la Curva del Níger, donde los Arma a veces establecen alianzas matrimoniales con personas de cualquier otro grupo étnico o social, sobre todo desde el fin de Pachalik, siendo más o menos frecuente también la poligamia.

  

Nomenclatura del parentesco.

Adoptando la nomenclatura presente entre los Songhay, cuya lengua tomaron, el parentesco Arma se presenta como sigue:

baba      padre

nia      madre

harmé    hermano

weymé    hermana

idyé har    hijo

idyé wey    hija

beré har    hermano mayor

beré wey    hermana mayor

keyna har    hermano menor (segundón)

keyna wey    hermana menor (segundona)

baber     hermano mayor del padre

bakeyna    hermano menor o segundo hermano del padre

hasey    tío materno, hermano de la madre

hawey    tía materna, hermana de la madre

nia ver    tía materna, hermana mayor de la madre

nia kenya    tía materna, hermana menor de la madre

basey     primo paterno o materno

handjiré har ihandjiré wey    apelación mutua entre suegros,

yernos  y  nueras.   También  se  llaman   así

mutuamente los esposos y sus cuñados mayores.

fenga     cuñados  o  cuñadas,  hermanos  menores   del

marido (kuñé) o la mujer (wendé).

tuba      sobrino o sobrina

kuñé      marido

wendé    mujer, esposa

wetié      coesposa

hasey    padrastro

kondé    madrastra

kaga har    abuelo

kaga wey    abuela

Al adoptar tanto su lengua como las estructuras de su parentesco, los Arma se han integrado así a los Songhay. A la larga, los vencedores son a menudo vencidos. Lo que constituye su diferencia es adoptado y adaptado,  pero  los  Arma  han pasado de ser conquistadores a resistentes,  conservando  la  particularidad  tanto  de  sus   costumbres –matrimonio con rapto de la novia, vestida con albornoz y armada con el sable de la conquista, circuncisión, bautizo- como de su vida material.-