AD-DURRAT AL-FÂKHITAH

Categoría: Sufíes de Al-Andalus

Este compañero de Ibn al-Mujâhid[10] era el que en la mezquita de Rida, en Sevilla. Había compuesto una pequeña antología de poemas sobre ascetismo que me leía con frecuencia. Sólo abandonaba su mezquita para asistir a el salat del viernes[11], hasta que su estado de salud le impidió desplazarse.

Ibn Arabí . Los Sufies de Al-Andalus

 

Un día fuí a verle y le encontré con el imán khatîb Abû al-Qâsim b. Ghafir[12], un  muhaddith[13]que negaba los poderes milagrosos de los grandes sufies. Al llegar, oí al shaykh refutar una cosa que había dicho. El hombre nos reprochaba dos cosas ilícitas que nosotros no habíamos cometido y que no podíamos imaginar que ninguno de nuestros hermanos pudiera haber hecho. Pedí al shaykh, con quien mantenía humildes relaciones, que me dejara dirigir la charla. Entonces me dirigí a ese Abû al-Qâsim: “Eres un muhaddith, ¿Verdad?”. A lo que él respondió que sí. Continué: “Como el Enviado de Allah que Allah le conceda Su gracia y Su paz! sabía que su comunidad contaría con gentes de tu especie, negó la posibilidad de los poderes milagrosos en el caso de aquellos que obedecen simplemente los mandatos divinos. Con todo, dijo una o dos cosas que podrían hacerte reflexionar”. Entonces preguntó qué podía ser. Y respondí: “ ¿No se ha relatado que el Enviado de Allah dijo: “Muy a menudo, un hombre descabellado y vestido con harapos, rechazado en todas las puertas, si adjurara a Allah, Este lo atendería[14] ?”. ¿No ha dicho también: “Cierta entre los adoradores de Allah hay algunos a los que les basta con suplicar a Allah para que El los escuche[15]?. También dijo:“... y entre ellos están los complacidos” ¿Aceptas estas palabras?”. Cuando las hubo admitido, le dije: “Alabado sea Allah que no ha limitado al Profeta a un solo tipo de milagros, sino que le ofreció la posibilidad de hacer un juramento Allah respecto al desplazamiento por el aire o por el agua, al recorrido rápido de grandes distancias, a la subsistencia sin alimentos, a la percepción de lo que está en las almas y a otras cosas que se cuentan respecto a los sabios sufíes, Allah se lo concederá”. Al oír eso, Abû al-Qâsim se llenó de confusión y guardó silencio. El shaykh me dijo: “Que Allah te recompense con favores procedentes de Sus sabiois!”.

Un día, al entrar en su casa, estaba recitando este verso:

La piel de canela y la estera rugosa se encuentran con frecuencia en una casa como la mía.

 

Este verso había sido compuesto por el motivo siguiente: Allah había concedido algún bien de este mundo a Abû aI-’Abbâs ahmad b. Mutrif al-Qanjabarî, hombre piadoso totalmente entregado a Allah en la búsqueda espiritual y en la vida errante. Vino a ver a nuestro shaykh y le ofreció lo que había recibido, pero el shaykh rechazó su ofrecimiento y compuso el poema cuyo primer verso hemos Citado[16].

Nunca pedía hospitalidad a nadie y jamás aceptaba comida. Cuando un indigente venía a él, encomendaba su caso a Allah, lo cual siempre proporcionaba algún alivio a la persona. Nunca mencionaba sus necesidades o las de quien fuera, por pudor hacia Allah. Cuando un hombre estaba necesitado, vendía un libro de su importante biblioteca para alimentar al desafortunado con el precio de la venta. En una visita, me percaté de que el número de sus libros había disminuido considerablemente: al comentárselo, me respondió: “No son más que los viejos restos en el desecho de mi vida”. Después de venderlos todos, murió; que Alálahsea misericordioso con él!. Murió en Sevilla mientras yo estaba en Oriente[17].

[9] Esad Ef. 1777, f. 108 b.

 

[10] Cf., infra, pág. 169.

 

[11] El “salat del viernes” (salâr al-jum’ah), de carácter obligatorio para los hombres, es un salat realizado en común en la mezquita, al principio de la tarde y sustituye a al salat del zhuhr. Está precedida por un diascurso (khutbah)  realizado en el púlpito por el imám khatîb, quien dirigirá el salat a continuación.

 

[12] Cf. Futúhâtát, 11, pág. 6.

 

[13] El estudioso del haddith (muhaddith) es un sabio que estudia y transmite las tradiciones (aháddith) del Profeta. Por una molesta analogía con el caso de los juristas, numerosos tradicionistas habían constituido igualmente un “tipo” caricaturesco con mentalidad casuística y apetitos mundanos, lo cual les cerraba a las realidades puramente espirituales y les llevaba a atacar a los representantes del sufismo. Podemos hacernos una idea de ello leyendo las duras críticas formuladas por Ibn ‘Abbâd, cf. P. Nqyia, Ibn ‘Abbâd de Ronda, Beirut, 1961, pág. 130-150. Los reproches de Ghazzâlî son también muy Virulentos. Cf. mfra, pág. 84.

 

[14] Muslim., k. al-Birr, b. 40.

 

[15] Bukhârî ac-Culh, b. 8 y Muslim, k. al-Qasâmah, b. 5.

 

[16] La corteza de canela se utiliza tradicionalmente para perfumar el Sudario y la estera para el salat. El verso podría ser pues un recuerdo de la muerte, que incita a las obras de adoración y aleja de los bienes de este mundo. Al mismo tiempo , la corteza de canela es algo refinado, la estera es algo común; el verso implicaría, pues, por añadidura, que el shaykh, al Poseer tanto lo común como lo refinado, no tendría necesidad de nada.

 

[17] O sea, algún tiempo después del 598/1202. Seguía vivo en el 603/1206 según al-Balawi, K. Alif Bâ’.