ISLAM Y AL-ANDALUS

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EL USO DEL ÁRABE EN LOS MANUSCRITOS ALJAMIADO-MORISCOS

aljamia

A PROPÓSITO DEL CUARTO CENTINARIO DE LA EXPULSION DE LOS MORISCO:

La expulsión de los moriscos fue un hecho histórico en la historia de España. Después de la caída de Granada, último bastión musulmán, y de la firma de las Capitulaciones de Granada en 1492, se iniciala conversión forzosa. Los moriscos rebelados y aferrados a su religión, resisten y tratan de salvar y mantener su fe y acervo cultural. Redactan, copian y conservan textos romances usando el árabe como vehículo lingüístico por el carácter sagrado de este idioma y como seña de identidad afirmando así su pertenencia a la Umma.

 

Dr. Samir Jalil Rashid

Universidad de Sevilla

 

The expulsion of the Moriscos was a fact historical in history of Spain. After the fall of Granada, last Muslim bastion, and the signature of the Capitulations of Granada in 1492. the forced conversion begins. The Moriscos, revolted and adhered to their religion, resist and try to save and support their faith and cultural array. They write, copy and preserve romance texts using the Arabic language as linguistic vehicle for the sacred character of this language and as sign of entity, affirming this way their belonging to the Umma.

KEY WORDS: Expulsion. Moriscos. Inqusition. Aljamiado Texts. C. XIV-XVI.

No hace mucho que se cumplieron 400 años del decreto de la expulsión de los moriscos españoles por Felipe III. Efectivamente fue el día 9 de abril cuando el monarca decide expulsar, y para siempre, a más de 300.000 compatriotas de su reino. Si España a principios del siglo XVII tenía siete millones de habitantes, entonces el monarca español llegó a expulsar nada menos que a un 4,30% de sus súbditos, simplemente porque no querían ser cristianos y cambiar de religión entre otras cosas.

El tema de la expulsión de los moriscos y la medida radical del mismo han sido objeto de numerosos y bien documentados estudios por historiadores tan diversos como Américo Castro, Antonio Domínguez Ortiz, Julio Caro Baroja, Mercedes García Arenal, Bernard Vincent, Luis Cardaillac, Márquez Villanueva y un largo etcétera. La cuestión morisca a lo largo de la historia ha sido una de esas temáticas que aún mantienen una aguda carga presentita, como también incita a toda clase de plumas, la mayoría de ellas carentes de suficiente preparación historiográfica a la vez que sobradas de atrevimiento. Por otro lado, el estudio de los moriscos y los temas relacionados con ellos ya no es algo exclusivo de historiadores en sentido estricto: a los historiadores modernistas y medievalistas se suman cada día otros especialistas, como arabistas, antropólogos, teólogos, historiadores de la literatura y del arte y del urbanismo, musicólogos...

La expulsión de los moriscos de todos los territorios españoles, entre 1609 y 1614, fue la solución final para esa específica minoritaria de la sociedad española. No era necesario tal trágico final, nos dice Míkel de Epalza Ferrer coincidiendo con Márquez Villanueva y Bernard Vincent, aunque hay que estudiar sus causas y sus mecanismos1. De todas formas el estudio de la expulsión de estos últimos musulmanes y de sus consecuencias es un tema abierto ya que estamos hablando de una historia de nueve siglos de presencia musulmana en la Península Ibérica y de un siglo de historia morisca de esos musulmanes o criptomusulmanes en la sociedad hispánica2.

En 1492, Granada se rinde, y la ciudad es tomada por las tropas de los Reyes Católicos. El 25 de noviembre de 1491 ante el rey de Granada Abu 'Abd Allah Muhammad Boabdil el Chico y los Reyes Católicos se firman las capitulaciones de Granada que nunca fueron respetadas por parte de los mandatarios españoles, ya que diez años más tarde el Cardenal Cisneros pone en marcha el inicio de una conversión forzosa en Granada. En 1501-02, su pragmática obliga a los musulmanes castellanos a elegir entre el destierro o el cambio de religión. En 1516 les obliga a abandonar s u vestimenta y costumbres; y en 1525-26, el turno de conversión forzosa les llega a los aragoneses y valencianos. En 1562, una junta compuesta de eclesiásticos, juristas y miembros del Santo Oficio prohíbe a los granadinos el uso del árabe. En 1569-70 estalla la rebelión de la Alpujarra y con ellas las guerras de Granada... A partir del aplastamiento de la rebelión de los moriscos y la ejecución de su líder, Fernando de Córdoba y Valor (Muhammad ibn Umayya), más conocido como Aben Humeya, Felipe II decide desterrar a los sublevados hacia Castilla, Murcia y Extremadura, lejos de las costas, para evitar cualquier posible contacto con los turcos3.

Los moriscos ahora son cristianos nuevos, personas sospechosas de las que no se pueden fiar. Obligados a bautizarse, y descansar el domingo en vez del viernes, ahora tienen comer carne de cerdo, y cocinar con grasa de ese animal, han de tener sus casas abiertas los viernes para ver si hacen la oración ritual o no; no pueden hablar árabe, tienen que entregar sus libros y su Corán. Muy bien vigilados por las autoridades eclesiásticas, y también por sus vecinos, los cristianos viejos, ahora tienen que renunciar a sus baños y a cualquier acto de purificación, tienen que vestir como los cristianos viejos, no pueden hacer el ayuno en el mes de Ramadán, y les obligan a separarse de sus hijos, que serán educados en la fe cristiana. En definitiva, les obligan a perder su propia identidad. Y en este ambiente nació la literatura aljamiado-morisca4.

La literatura aljamiado-morisca se constituye de textos escritos en español pero con alfabeto árabe. Son textos pertenecientes a los últimos musulmanes españoles que vivieron en el territorio cristiano entre los siglos XV y XVII que, como se ha dicho antes, se esforzaron en mantener la fe de sus antepasados a pesar las circunstancias que vivían, ya que las autoridades cristianos decidieron, usando la fuerza, que debían convertirse al cristianismo y vivir como cristianos convencidos y bien adoctrinados. Pero ellos, obstinados, siguieron en la intimidad practicando su fe y transmitiéndola de generación en generación, guardando sus textos en nichos o en falsos techos.

El año 1526 es una fecha clave en la historia de los moriscos. Bajo el reinado del mismo Rey, en este año se hacen públicas normas que será renovadas más tarde, en 1567, según las cuales se decide “la obligación de hablar el castellano dentro de los tres años secreto; la entrega de los libros arábigos al Presidente de la Audiencia Real de Granada...5. A partir de este momento, se pone en marcha un ambicioso proyecto para conseguir su integración religioso-cultural. Pero, a pesar estas abusivas y discriminatorias prohibiciones, los moriscos se aferraron fuertemente al Islam. Se reunían clandestinamente para practicar la oración, para afirmar y confesar su fe. También para informarse y hacer consultas a los alfaquíes sobre cuestiones de sus dogmas y su cultura. La Inquisición con tanta presión pretendía lograr su asimilación destruyendo para siempre el acervo cultural morisco cuyo vehículo de expresión era nada más ni nada menos que la lengua árabe, la lengua del “Sagrado Corán”. El poder inquisitorial buscaba conseguir la asimilación de estos nuevos cristianos, y para ello se tomarán una serie de medidas para lograr que los moriscos abandonasen su religión y abrazasen la nueva. Desde luego se trataba de una tarea que nunca ha sido fácil de lograr, dada la compleja situación de los mismos. En 1576 en el sínodo de Guadix se promueve una serie de medidas de represión y control pormenorizado para la extirpación de cualquier signo cultural que diferencie a los moriscos de los cristianos:

Quedaba prohibido hablar, leer, escribir, hacer contratos o tener libros en árabe.

Quedaban prohibidos las costumbres, nombres y sobrenombres, vestidos, fiestas, zambras y baños moriscos, e incluso el tener esclavos de los que, en su caso, podrían recibir doctrina, pues eran en su mayoría berberiscos. Se proyectaba también, una vez más, que los hijos de moriscos notables serían llevados a Castilla la Vieja y educados allí, fuera de su marco familiar 6 .

¿Cómo realizar la catequesis y en qué lengua?

Hubo muchos obstáculos que dificultaban la catequesis. Uno de ellos era cómo adoctrinar a los recién bautizados dando un culto en una lengua que ellos ni entendían ni compartían. La respuesta de quienes afrontaron el problema consistió en adoctrinar a la comunidad morisca mediante la ayuda de un clero bilingüe, e intentar el aprendizaje progresivo del castellano de las generaciones más jóvenes, línea en la que, por su parte, ya se había destacado el Obispo de Granada Hernando de Talavera, que, aparte de proponer el uso de la lengua árabe para llegar a eliminar esta barrera lingüística, inicia una actividad lingüística intentando resolver el problema; en 1496 publica una breve Doctrina en lengua árabe, y en la misma línea se organizan cursos sobre dicha lengua, destinados a los predicadores, con los que se pretendía conseguir una comunicación más directa del mensaje cristiano7.

 

Para atraerlos, el misionero debía disfrazarse con ropajes adecuados que les inspirasen confianza. Para lograr esta adaptación se pretendía crear cátedras de arábigo donde se enseñase esta lengua, para posteriormente introducir misioneros entre ellos. Es la misma visión que tenía Lebrija, en su Gramática de la lengua española, sobre “los exploradores que deben infiltrarse en el enemigo para descubrir sus intenciones”8. En conclusión, había que crear cátedras de arábigo, colegios para niños y niñas moriscos, predicaciones a cargo de misioneros... Pero los programas asimilacionistas eran teóricos y caían la mayoría de las veces en el vacío. Los nuevos conversos andaluces, aragoneses y valencianos fueron cristianos de nombre pero musulmanes de corazón. Gracias a la taqiyya, autorizada por sus alfaquíes, pudieron mantener su fe a pesar de ser tachados de hipócritas. No dejaron de cumplir las prácticas de su religión en la clandestinidad, aunque llegaron a olvidar parte de estos preceptos, sobre todo su cultura que fue poco a poco deteriorándose9.

Ante semejante amenaza inminente surge la necesidad de querer salvar su religión y sus costumbres para las próximas generaciones porque, “quien pierde la lengua arábiga, pierde su ley”10. Así da la voz de la alarma el granadino Aben Daud en una carta que escribe a los musulmanes del Norte de África durante la insurrección de Granada 1568-1571. A pesar del peligro que les rodea y en ambiente tan hostil, los moriscos renuncian a desligarse del árabe, a sabiendas de que la tenencia de libros árabes es ilegal y supone gran riesgo por el que podrían pagar un precio bastante elevado. En las casas hablan el árabe pero en la calle hablan castellano. Insistir en redactar textos o hacer traducciones de la religión musulmana al árabe significa acabar en salas de tortura o en la hoguera. Desde el principio las autoridades tanto políticas como eclesiásticas advirtieron de los peligros provocados por la pervivencia de la lengua árabe: el mantenimiento de la fe musulmana, dificultad de la catequesis, ejercicio de las practicas prohibidas. Causas que tuvieron su peso a la hora de la expulsión en 1609. primer arzobispo de Granada, concibe la idea de ganárselos haciendo resplandecer la superioridad del Evangelio por la palabra. Aprende algunos rudimentos de árabe, a pesar de su avanzada edad". Según nos afirma su cronista, "decía que daría de buena voluntad un ojo por saber la dicha lengua para enseñar [la doctrina cristiana] a la dicha gente, o que también daría una mano, si non por non dejar de celebrar" (Breve suma de la santa vida del reverendíssimo y bienaventurado don Fr. Hernando de Talavera, cit. en Amador de los Ríos, Historia Crítica de la literatura española, t. VII, p. 358). Por lo menos quiere que su clero aprenda el árabe. El Arte para ligeramente saver la lengua arábiga y el Vocabulista arábigo de fray Pedro de Alcalá son un testimonio de ese intento de evangelización pacífica teóricamente”, según BATAILLON, Marcel, Erasmo y España, F.C.E. México, 1967, p. 58.

 

La situación lingüística de los moriscos era heterogénea, pues era muy distinta dependiendo de las circunstancias tanto históricas como demográficas de cada zona11. Los aragoneses y castellanos redactaban textos romances cambiando la grafía latina por caracteres árabes. La producción literaria de estos moriscos es el resultado del olvido del árabe, por lo que sintieron la necesidad de verter la lengua castellana en la cultura islámica con el objetivo de mantener viva su identidad como minoría amenazada12. Así, el grupo de los moriscos aragoneses y castellanos era monolingüe, hispanófonos, mientras el de los valencianos y andaluces era arabófono y bilingüe porque éstos dominaban el árabe y el castellano a la vez13. Usaban el árabe como lengua familiar y el castellano fuera de casa14.

Por tanto la pareja valenciana-granadina se opondría a la pareja aragonesa-castellana, lingüísticamente hablando. Esto fue el comienzo de la lengua aljamiada -sobre la aparición de este genero literario hablaremos más adelante- cuya objetivo primordial era no perder la fe islámica y seguir perteneciendo a la Umma, como bien decía Hegyi15 y, además, con razones de peso. Conservar el árabe y mantenerlo vivo era una misión sagrada, una responsabilidad de todos los que dominaban el árabe, especialmente de los maestros de la religión y de la sunna. Y los alfaquíes tienen un papel fundamental y decisivo a la hora del culto. Para todos ellos -el alfaquí, el copista, el escribano- el objetivo siempre era el mismo, mantener informada a la comunidad recién bautizada para que no perdiera las raíces y los conocimientos islámicos, reforzando los lazos para poder defender la identidad peculiar de la comunidad. Tal trabajo continuará a pesar de la pérdida, en muchos casos, de la lengua árabe por parte de muchos moriscos, sobre todo los granadinos, como consecuencia del primer destierro hacia tierras lejanas, Castilla y Aragón. Una vez allí, los moriscos no se cansaron y comenzaron de nuevo a perfeccionar el árabe, como sucede con el escritor Mancebo de Arévalo que a principios del XVI va a Granada buscando mejorar su nivel lingüístico16. Mª Jesús Viguera Molíns, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos, arabista y experta en el tema de los moriscos, hablando del uso árabe por parte de los moriscos  españoles, nos ha determinado la situación lingüística de éstos optando por la siguiente clasificación según el tipo de lengua empleada:

 Lengua árabe y grafía árabe.

 Lengua romance y grafía árabe (aljamía).

 Lengua romance y grafía latina.

 Lengua árabe y grafía latina17.

Desde la época de los musulmanes mudéjares se percibió de manera inequívoca que la adhesión entre el alfabeto árabe y el Islam era inseparable por su valor espiritual, pues basta saber que el Corán fue revelado al Profeta en árabe. El idioma árabe en el Islam es algo más que la lengua. La grafía árabe es la que conserva el valor simbólico, que se eleva al prestigio coránico18. Los mudéjares, y más tarde los moriscos, redactan textos traducidos o originales en los que incluyen voces árabes de cierto sabor islámico. También insisten en usar el alfabeto árabe en vez del latino, como hemos dicho antes19. Esto parece normal porque algunos escribanos en la época mudéjar no sabían latín. El continuar haciendo lo mismo en la época morisca ya no se debe sólo a razones lingüísticas sino también a razones ideológicas y al pensamiento árabe tradicional, como apunta el profesor Montaner Frutos20.

Se da un estilo propio que caracteriza al traductor mudéjar o al escribano morisco para ayudarle a conservar y reforzar al mismo tiempo el acervo y la identidad cultural de la comunidad21. También parece muy acertada la opinión de Hegyi y la de Montaner Frutos cuando hablan de las razones ideológicas, más que lingüísticas, que explican el empleo de las voces árabes en textos latinos y aljamiados. Y la arabista Mª Jesús Viguera opina que la clave no está en que los moriscos no sabían los grafemas latinos sino en cuestiones ideológicas y en razones relacionadas con el pensamiento arabo-islámico, como bien explica Hegyi cuando dice que la utilización del alfabeto para el uso particular de comunidades minoritarios del Islam no es único entre los musulmanes españoles22. El empleo del alfabeto árabe por parte de estas minorías musulmanas está estrechamente vinculado a la religión, al carácter sagrado de la escritura árabe y a una actitud afectiva hacia ella, y, por lo que afecta a los moriscos españoles, constituye parte integral de una visión del modo de la vida y una manifestación externa de pertenencia a la Umma musulmana, a la comunidad islámica23. Viguera también está de acuerdo con la afirmación expuesta ya por Ottmar Hegyi, además de apoya su opinión, citando a Míkel de Epalza cuando éste se manifestado sobre el empleo del árabe en textos aljamiados:

Creo que Hegyi tiene razón, y todos se la reconocen; en efecto, debió ser el alifato uno de los reductos de afirmación de la identidad mudéjar y morisca, que iría adquiriendo acentos más firmes y desafiantes según aumentaron las medidas restrictivas cristianas. Además de ser culturema “un signo exterior que señala la pertenencia a la Umma, a la comunidad islámico”, el uso del alfabeto árabe legitima, hasta un cierto punto, pero en definitiva legitima, la necesidad de utilizar otras lenguas que el árabe en textos y contexto religiosos islámicos, “para ajustarse a la ortodoxia islámica”, como puntualiza M. de Epalza, quién también ha subrayado el valor modélico de los turcos, pujantes con la toma de

Constantinopla en 1453, que también “aljamiaban” con el califato árabe su lengua no-árabe.”24.

Actualmente hay varias hipótesis sobre la cuestión que en este trabajo tratamos que es: ¿Cuál fue la razón de que los mudéjares y, más tarde, los moriscos creasen el aljamiado cuyo principal vehículo de expresión era la lengua árabe? Sobre dichas tesis existen diferentes conclusiones: Unas dicen que se debía al desconocimiento de su propia lengua; sin embargo otras dicen que era un medio de conservar su propia cultura, preservando y consagrando la lengua árabe del texto; o porque desconocían la grafía latina. En definitiva, la utilización del alfabeto árabe se debe a razones ideológicas, ya que se trata de un signo mediante el cual los mudéjares y más tarde los moriscos querían demostrar así su pertenencia a la nación musulmana y así la consideraban como “confesión de fe”. ¿Cómo podemos explicar el uso del alfabeto latino por parte de los mudéjares en Castilla y Aragón y sobre todo de los moriscos después de la expulsión a las tierras tunecinas, por su propia incapacidad lingüística o por el recrudecimiento de las prohibiciones que recaían encima de ellos? Desde luego se trata de razones que habrá que contrastar, según argumenta la Dra. Viguera. Por otra parte, hay que tener en cuenta sobre todo los textos moriscos en el exilio.

Estos escritos merecen una consideración literaria y lingüística. Durante las primeras décadas del siglo XVII en casi todos los textos pertenecientes a los moriscos expulsados, ahora llamados andalusíes, hallados en el norte de África, encontramos que el latín es la lengua vehículo excepto en Túnez, por ejemplo, donde vemos que la utilización de lengua árabe es notoria. De hecho en este país árabe, bajo el dominio turco en aquel entonces, los moriscos andalusíes eran descendientes de moriscos de España25.

 

Sobre la aparición de la literatura aljamiado-morisca.

El especialista en moriscología, Míkel de Epalza, la aparición del aljamiado tuvo lugar en la segunda mitad del XIV, precisamente en 1460, en Castilla la Vieja, y dicha aparición fue motivada por la caída de Constantinopla en mano de los turcos tras la conquista de Bizancio el 29 de mayo de 1453. Tal acontecimiento hizo que los musulmanes romanizados lingüísticamente reaccionaran y creasen su propia aljamia. Fue el impacto del modelo turco, lengua no árabe escrita con caracteres árabes, la auténtica y definitiva razón por la cual los musulmanes hispánicos del siglo XV eligieron el aljamiado26. Por otra parte el mismo Epalza piensa que la fuga de los alfaquíes y los sabios musulmanes que comenzó a partir del siglo XIII podría ser causa fundamental de la parición del aljamiado en una literatura explicativa y doctrinal27. Sin embargo Luís Bernabé apunta hacia un sistema original de “escritura islámica” cuyo principio es el de conservar el acervo árabe islámico entre los musulmanes28. Ben Ŷumia señala el carácter sagrado de la lengua árabe ya que e el idioma en el cual fue revelado el Corán, considerando así el árabe como referente trascendental para fijar un símbolo sagrado. Los moriscos que aprendieron el árabe fueron conscientes de que salir del árabe significaría abandonar lo islámico a lo profano, y de la metafísica de su grafía, consecuentemente, fijaron su sistema sagrado en esta misma grafía sagrada29. Sin embargo, para el aljamiadista Leonard Patrick Harvey, dicha aparición se debió a la iniciativa que tuvo Juan de Segovia que quería convertir a los mudéjares al cristianismo, hecho que contribuyó paradójicamente a la aparición de los textos aljamiados.

Por su parte, Míkel de Epalza comparte la misma tesis de Harvey30. A Mª Jesús Viguera le parecen “muy adecuadas” las opiniones de los dos aljamiadistas citados, pero siempre que sean aplicadas con cautela31. Por su parte, Jesús Zanón, en su estudio analítico de las obras trabajo de conjunto ha sido realizado aún sobre la literatura de expresión árabe escrita por esos moriscos y por sus descendientes”. Cfr. GAFSI, Slama Andel Hakim, “Los textos árabes de los moriscos-andalusíes en Tunisia”; traducido al español por Míkel de Epalza, “Aproximación al estudio de los textos en árabe de los morisco-andalusíes en Tunisia”, Sharq Al-Andalus: Estudios mudéjares y moriscos, nº 12, 1995 , pp. 413-428.gramaticales halladas en los manuscritos árabes de la junta pertenecientes a los moriscos aragoneses, opinando lo mismo que Alberto Montaner de Frutos; Zanón destaca el factor pedagógico, según el cual la necesidad de aprender el árabe por parte de los nuevos convertidos les empujó a glosar textos árabes en aljamía. Y las traducciones interlineales de la izquierda a la derecha sirvieron de clave léxica y de muestra de la estructura del texto árabe vernáculo32. El aljamiado no fue la lengua no árabe entre las comunidades musulmanas peninsulares, aunque, estrictamente hablando, no se trataba de un solo idioma, ya que terminó por abarcar y englobar al conjunto de lenguas romances habladas en la península Ibérica: castellano, catalán, portugués, etc. En consecuencia, se trata de un alifato cuyo sustancia fundamental está basada en el árabe, y que supuso un gran esfuerzo por parte de la comunidad mudéjar-morisca para no perder su raíz y conocimientos islámicos, para defender su razón existir y su propia identidad, a pesar de la pérdida en muchos casos de la lengua árabe como medio de comunicación entre la población musulmana. No hay duda de que la utilización del alifato es para un morisco un modo de identificarse con la cultura islámica, y muchos pueblos musulmanes no áraboparlantes, en situación de persecución o en franca minoría, han tratado de conservarlo y lo han empleado de manera habitual. Éste fue el caso del holandés en África del Sur o del serbo-croata entre los bosnios musulmanes de los Balcanes. Así mismo encontramos el fenómeno de la lengua aljamiada en otros países donde el dominio lingüístico árabe había llegado. Por estar carentes de un sistema gráfico propio de escritura, el alfabeto árabe llegó a ocupar el lugar de caligrafías ya existentes, como el copto y el griego en Egipto, el pahlevi en Persia o también en lenguas originales africanas, como el hausa -término empleado para textos en caracteres árabes también se llamado àŷamī-, somalí, swahili, etc... En el siglo XVI el hindi se sustituye por el persa, lo que conduce a que la población termine desconociendo su propia lengua. Con la llegada del nacionalismo se intenta acercar la antigua cultura a los hindúes y para ello se emplea el árabe33.

En la literatura aljamiado-morisca hay un aspecto que nos llama la atención y que está relacionado con la lengua árabe en la traducción de los textos árabes al castellano. Lo que más nos interesa resaltar aquí es demostrar que el Islam como religión deja sus huellas en las lenguas vernáculas a la hora de ejercer una actividad traductora. Dicha labor lleva a crear innovaciones lingüísticas en estas lenguas como resultado de los cambios lingüísticos que los escribanos traductores moriscos bilingües hacen cuando sienten la necesidad de expresar conceptos islámicos en lenguas anteriormente asociadas con varios ámbitos culturales. Así nacen nuevos elementos léxicos que abundan en los textos aljamiados gracias a este bilingüismo. Hemos de reconocer, como bien señala Mercedes Sánchez

Álvarez, que desde el punto de vista lingüístico los manuscritos aljamiados en su mayoría son textos religiosos árabes, y el literalismo de estas traducciones, especialmente evidenciado en los pasajes bilingües, hace que no sólo se tome el sentido del texto que se traduce, sino que se adapte a la misma forma y estructura, calcando así la sintaxis externa e interna de las palabras y, en ocasiones, su contenido semántico; tal era el sentido que de la traducción se tenía. Así se da origen a una lengua de contenido romance, pero que se presenta distorsionada en su sintaxis y su estilo por la influencia del modelo árabe34. Por su parte Hegyi nos lo resume así: es el movimiento religioso-cultural originado por el Islam, acompañado de una arabización o islamización de las otras lenguas que forman parte de su ámbito cultural. Y nos habla de un Sprachbund islámico explicándolo así:

“El término Sprachbund [...] se refiere a una agrupación de lenguas que comparten afinidades no basadas en criterios genéticos. [...] En todo el ámbito islámico el árabe funciona como vehículo de la tradición islámica, aunque en los países no arabófonos sólo los dignatarios religiosos lo dominan en varios grados. [...] El lugar preeminente del árabe en el sistema de la cosmovisión islámica, sin duda, ha tenido gran parte en que la arabización sistemática de otras lenguas se considere como un ideal lingüístico. [...] El carácter híbrido, por tanto, no es privativo de los textos aljamiados, sino que aparece en las principales lenguas islámicas y, a veces, hasta con mayor intensidad. En todos estos casos se da un contraste substancial entre el lenguaje coloquial de la respectiva comunidad lingüística y la artificiosidad de los textos representativos de la cultura suprarregional islámica.35.

Entonces el aljamiado es un modo escriturario que concilia dos lenguas y dos tradiciones, en el caso de los moriscos: la castellana y la musulmana. Es una literatura capaz de captar la dualidad y el tránsito de la religiosidad del sujeto morisco que se siente castellano y también cree en Allah. Esta literatura, que no es totalmente castellana ni totalmente árabe, refleja unos temas que explicitan la imposibilidad de cualquier pureza36.

La lengua árabe juega un papel principal en la religión islámica. Según esta religión, Dios reveló al profeta Muhammad el Sagrado Corán, a través del Arcángel Gabriel, en una lengua perfecta e inimitable que es la lengua arábiga37. En el Corán hay once referencias directas a la lengua árabe, e indirectamente hay varias referencias a su unicidad también.

Siempre se la refiere como lengua pura, inquebrantable, una lengua que puede ser entendida sin duda. El árabe ha sido, lo es y lo será la lengua del Islam por excelencia. En el libro sagrado de los musulmanes, el Corán, existen muchas referencias a la lengua árabe, como:

لسانا عربیا“ - ” (en lengua árabe)38

أنا أنزلناه قرانا عربیا" " (Realmente, hemos hecho descender un Corán árabe)39

و لو جعلناه قرآنا اعجمیا لقالوا لولا فصلّت أیاتھ أأعجمعي أو عربي" " (Si hubiéramos hecho una predicación en lengua extranjera hubieran dicho: ¿Por qué no se nos han hecho inteligibles sus aleyas? ¿es extranjero o árabe?40.

 

En estos versículos se puede observar cómo la lengua árabe es la lengua escogida por Dios para revelar su mensaje a los musulmanes. Según el propio Dios, es una lengua pura y clara. La lengua árabe no es extranjera, como la palabra de Dios no puede ser extranjera, foránea. En el Islam, el árabe es la lengua de la revelación, la lengua del milagro y por ende es inmutable e inimitable.

El árabe, vehículo lingüístico que usa la umma, reviste un carácter emblemático que la convierte en referente lingüístico que abarca todas las manifestaciones de la vida cultural y espiritual islámica. Este sistema de valores y dogmas en torno a la lengua hacen del árabe no sólo una identidad lingüística, sino también un signo sagrado de identidad religiosa islámica. Por eso se enseña en todas las mezquitas alrededor del mundo junto con el dogma islámico. Por eso también el énfasis en la caligrafía árabe, tan presente en la cultura musulmana en libros, utensilios o en elementos arquitectónicos como columnas, paredes, arcos, puertas, techos, celosías, y tantos otros espacios que se llenan con estas letras. El árabe es lengua sagrada en tanto y en cuanto es la lengua escogida para la revelación divina. En el caso de los moriscos la grafía árabe “en simulacro” obtiene la misma sacralidad de la lengua árabe y asume un sentido sagrado. Cuando, a su vez, esta grafía cargada del significado sagrado de la lengua árabe representa otra lengua, asociada a otra religión, entonces se da el tránsito.

La cuestión lingüística, junto con la cuestión religiosa, fue la más latente y resistente ante los intentos de asimilación y aculturación de la población morisca. La trayectoria de esta minoría a lo largo del siglo XVI demuestra una constante resistencia al aferrarse a su lengua sagrada -ya sea a la lengua como a la grafía árabe- y a su religión islámica. Como lo hemos mencionado antes, la comunidad morisca en España no era homogénea y su relación con la lengua árabe tampoco lo era, aunque sí se podría decir que la mayoría resistió la aculturación ejercida por el estado eclesiástico a través del árabe.

 

1 EPALZA FERRER, Míkel de, Los morisco antes y después de la Expulsión , Ed. MAPFRE, 1992, pp. 85-86 y ss.

2 Ibíd., p. 114.

3 GOYTISOLO, Juan, “Moriscos, la historia incómoda”, El País, 15-3-2009, pp. 1-2.

4 Dentro de la evolución de literatura aljamiado-morisca destacan cinco etapas: 1. Creación Castellana (1455-

1462); 2. Etapa Castellana (1462-1501); 3. Etapa Aragonesa (1501-1525); 4. Etapa de cristianización forzosa

(1526-1614); 5. Etapa del exilio. Cfr. KARIMA Bouras, La Wasiyya de Ali del Manuscrito Aljamiado 614 de la Bibliothèque Nationale de Argelia (Estudio, Edición y Materiales) , Tesis Doctoral presentada en la Universidad Complutense de Madrid, bajo de la dirección de Mª Jesús Viguera Molins, Madrid, 2007.

5 Cfr. LONGAS, Pedro, Vida religiosa de los moriscos , 1998. primera impresión en 1915.

6 http://www.materialesdehistoria.org/cronología.htm.

7 El Obispo seguía una máxima asimilacionista que decía "dadnos de vuestras obras y tomad nuestra fe". Así, “a raíz de la conquista de Granada diversos métodos eran posibles para esa conversión. La capitulación de 1491 había garantizado a los vencidos el respeto a sus costumbres y su religión. El venerable Hernando de Talavera,

8 Ibíd. p. 33.

9 Cfr. GÓMEZ RENAU, Mar, La lengua aljamiada y su literatura: una variante islámica del español , Estudios de Literatura , nº 25, 2000, pp. 73. MAILLO SALGADO, F., “Acerca del uso, significado y referente del término mudéjar”, Actas del IV Congreso Internacional: encuentro de Tres Culturas , Ed., Carreta, Toledo, 1988, pp. 103-112; Vocabulario básico de Historia del Islam, Madrid, 1987, pp. 116-118; Vocabulario de Historia Árabe Islámica, Madrid, 1996, pp. 160-163.

10 El profesor Vincent, hablando de la importancia de la lengua árabe para los moriscos, nos dice: “No se puede destacar mejor la importancia de la conservación de su propia lengua, para una comunidad enfrentada a toda clase de represiones. Se trata de su existencia misma. La lengua un envite fundamental del enfrentamiento entra la minoría amenazada con perder su identidad y la sociedad dominante que busca asimilarla por todos los medios. Por eso no es extraña la cantidad de disposiciones que tienen por objeto prohibir el uso del árabe por parte de los criptomusulmanes, en la España del siglo XVI.”, VINCENT, Bernard, “Reflexión sobre el uso del árabe y de las lenguas románicas en la España de los moriscos (ss. XVI-XVII)”. Sharq Al-Andalus: Estudios Mudéjares y moriscos, nº 10-11, 1993-1994 (Ejemplar dedicado a Homenaje a María Jesús Rubiera Mata), (pp. 731-748), p. 731; DE MÁRMOL CARVAJAL, Luis, Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada , Biblioteca de Autores Españoles, Tomo XXI, Madrid, 1946, p. 179.

11 Así nos lo confirma Antonio Domínguez Ortiz: “Que desde 1449 y sobre todo en 1462 los moriscos no tenían una situación homogénea, ya que, como afirma, los moriscos castellanos debieron olvidar el árabe, pues el alfaquí mayor de Segovia, Içe de Gébir, hubo de redactar en castellano su famosa obra “Suma de los principales mandamientos y adevemientos de la ley y çunna”. Cfr. DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio, “Los cristianos nuevos, Notas para un estudio de una clase social”, Boletín de la Universidad de Granada , nº XXI, 1949, pp. 249-297; “Notas para una sociología de los moriscos españoles”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, vol. XI, 1962, pp. 39-54, especialmente p. 2.

12 Cfr. GALMES DE FUENTES, Álvaro, “La lengua española de la literatura aljamiado-morisca como expresión de una minoría religiosa”, Revista española de lingüística, nº 16, fasc. 1, 1986, pp. 21-38, en p. 21.

13 Cfr. BARCELO TORRES, Mª del Carmen, Minorías Islámicas en la país valencianos. Historia y dialecto , Valencia-Madrid, 1984, pp. 136-151; LABARTA, Ana, “Contratos matrimoniales entre moriscos valencianos , al-Qantara , vol. IV, 1983, pp. 57-87; “Algunos aspectos del dialecto árabe valenciano en el s. XVI a la luz del fondo de documentos del Archivo Histórico Nacional”; Actas de las II jornadas de Cultura-árabe e Islámica, Madrid, 1985, pp. 281-315; La Onomástica de los moriscos valencianos , Madrid, 1987; “Oraciones cristianas aljamiadas en procesos inquisitoriales de moriscos valencianos”, Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, vol. XXXVII, 1977-1978, pp. 177-197; DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio y VINCENT, Bernard, Historia de los moriscos, vida y tragedia de una minoría, Madrid, 1978.

14 Cfr. VINCENT, Bernard, “Reflexión documentada sobre el uso del árabe y de las lenguas románicas en la España de los moriscos (ss. XVI-XVII), Sharq Al-Andalus : Estudios mudéjares y moriscos, nº 10-11, 1993- 1994 (Ejemplar dedicado a: Homenaje/ homenatge a María Jesús Rubiera Mata), pp. 731-748.

15 Cfr. HEGYI, Ottmar, “El uso del alfabeto árabe por minorías”, CELAM. Madrid, 1978, pp. 147-164; “Cinco Leyendas y otros relatos moriscos (Ms. 4953 de la Biblioteca Nacional de Madrid), CELAM, 1981, p. 17.

16 Crf. NARVÁEZ CORDOBA, María Teresa, Tratado [Tafsira] del Mancebo de Arévalo , Madrid: Editorial Trotta, S.A., reseñado por Mercedes García-Arenal, en “Ríos y caminos moriscos: el Islam tardío español” Revista de libros , nº 134, 2008, pp. 10-15.

17 Cfr. VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Introducción del libro de Federico Corriente Córdoba, Relatos píos y profanos del ms. Aljamiado de Urrea de Jalón, Zaragoza, Ed. Fernando el Católico, 1990, pp. 177-197; RASHID, Samir Jalil, Análisis lingüístico del ms. aljamiado de Urrea de Jalón, Tesis Doctoral inédita, Universidad de Sevilla 1997.

18 Cfr. GALMES DE FUENTES, Álvaro, “La lengua española de la literatura aljamiado-morisca como expresión de una minoría religiosa”, Revista española de lingüística , nº. 16, fasc. 1, 1986, pp. 21-38, en pp. 27. y ss.

19 No obstante los moriscos en el exilio redactan textos en español optando esta vez por la grafía latina, como ha señalado Mercedes García Arenal: “Entre dos obras moriscas se extiende todo un siglo. La Tafsira o Tratado del Mancebo de Arévalo fue escrita en aljamía a comienzos del siglo XVI. El Tratado de los dos caminos fue redactado, en castellano y en grafía castellana, un siglo más tarde, en Túnez, por un morisco expulsado. Es éste un primer dato notable y que no es excepcional (casi toda la literatura morisca escrita en el norte de África, y en especial en Túnez, está escrita en español y con grafía latina)”. Cfr. GARCIA ARENAL, Mercedes, “Ríos y caminos, Op. cit. pp. 8-9.

20 Cfr. MONTANER FRUTOS, Alberto, “La aljamía: una voz islámica en Aragón”, Jornadas sobre la variación lingüística en Aragón a través de los textos / coord. por José María Enguita Utrilla, Ed. Fernando El Católico, Zaragoza 2004, pp. 99-204, p. 101.

21 Ibíd . p. 101.

22 Dice la Dra. Viguera, hablando sobre la utilización del árabe por parte de los mudéjares y luego por los moriscos, que la utilización del aljamiado no se debe en principio, ni en todos los casos, a un desconocimiento de nuestros grafemas por parte de los mudéjares y luego los moriscos, sino que obedece a razones ideológicas, como se ha ido aclarando en los últimos años, contribuyendo a ello tanto esfuerzo de arabistas como romanistas. Cfr. VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Introducción del libro de Federico Corriente Córdoba, Relatos píos y profanos del ms. Aljamiado de Urrea de Jalón ,...,” Op. cit. pp. 177-197.

23 Cfr. HEGYI, Ottmar, “El uso del alfabeto árabe por minorías musulmanas”, CELAM, Madrid, 1978, pp. 147-

164; “Cinco Leyendas y otros relatos moriscos (Ms.4943 de la Biblioteca Nacional de Madrid)”, CELAM,

1981, p. 17.

24 VIGUERA MOLINS, Mª. Jesús, Ibíd. P.181.

25 Sobre la literatura tunecina en lengua española concluye Gafsi lo siguientes: “La originalidad y la riqueza de la literatura tunecina en lengua española producida por los moriscos exiliados en Tunisia durante las primeras décadas del siglo XVII son ya muy conocidas. Los temas de esta literatura tienen cierta relación con los de la literatura árabe, producida durante este mismo período por los moriscos o andalusíes “arabizados”. Tocan los campos de la polémica anticristiana, los relatos biográficos relacionados con el profeta o históricos que tratan de historia de al-Ándalus. Sólo la obra de Ibn-Gánim sobre la utilización de los cañones se sale de esta clasificación. La literatura morisco-andalusí tardía no es abundante y se relaciona con los grandes temas de la literatura árabe clásica. Al-Qazir as-Sarrach queda como uno de sus representantes más eminentes.

26 Cfr. EPALZA FERRER, Míkel de, A modo de introducción. El escritor Ybrahim Taybili y los escritores musulmanes aragoneses”, en BERNABÉ PONS, Luís. F., El cántico islámico del morisco hispanotunecino Taybili , Inst. Fernando el Católico, Zaragoza, 1988, pp. 5-30, esp. 10 y ss.

27 Cfr. EPALZA FERRER, Míkel de, Dos textos moriscos, bilingües (árabe y castellano) de viajes a oriente (1395 y 1407-1412 ), Rabat, Ed. Heperis-Tumuda, Vol. XX-XXI, (1982-1983), p. 73.

28 Cfr. BERNABÉ PONS, Luís F., “La literatura aljamiada”, en Introducción a los estudios árabes e islámicos , baja la dirección de Mª J. Rubiera Mata, Universidad de Alicante, Área de Estudios Árabes e Islámicos, Alicante, 1994, p. 47.

29 Cfr. BEN ŶUMIA, M. N., “La graphie Arabe, une fixation d’un symbole sacré dans les textes aljamiado morisques”, Actas del Tercer Simposio Internacional de Estudios Moriscos, Zaghouan, 1989, pp. 27-33.

30 Cfr. HARVEY, Leonard Patrick, Islamic Spain, 1250-1500 , The Universty of Chicago, Chicago 1990, p. 74.

31 “Otros estudiosos se han pronunciado a favor del origen castellano del aljamiado, y posiblemente el primero fue L. P. Harvey de Oxford, en 1958, The Literary Culture of the Moriscos (1497-1609). A Study based on the extant Manuscripts in Arabic and Aljamia , núcleo de sus conocidas e importantes contribuciones, como su ponencia en el Coloquio internacional sobre literatura aljamiada y morisca , “El Mancebo de Arévalo y la literatura aljamiada”, donde se señala: “me parece muy probable que el mufti de Segovia don Iça de Gebir (autor del Breviario Suni o Kitab Segoviano ) era el promotor de esta innovación. (…) Este libro, fechado en 1462, forma la base de casi todo lo que viene después”; luego el Mancebo de Arévalo “llevó esta tradición a Aragón”, donde residió en el primer cuarto y quizás algo más del siglo XVI”. VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, en “El manuscrito aljamiada de Urrea......, Op. cit. p. 26, comenta: “Toda esta explicación me parece muy adecuada, siempre que no la apliquemos de forma absoluta”,

32 Cfr. ZANÓN, Jesús, “Estudio de la lengua árabe entre moriscos aragoneses a través de los manuscritos de la junta”, Sharq al-Andalus, Vol. 12, pp. 363-374), en p. 12; EPALZA, Míkel de, “A modo de introducción,...., Op.cit, p.17; HARVEY, Leonard Patrick, Islamic Spain ,..., Op. cit. p. 74; LOPEZ MORILLAS, Consuelo, The Coran in Sixteenth Century, Six Morisco Versions of Azora 79, London, 1982, pp. 54-55.

33 Cfr. HEGYI, Ottmar, Op. cit . p. 151.

34 Cfr. SÁNCHEZ ALVAREZ, Mercedes, El manuscrito misceláneo 774 de la biblioteca Nacional de París (leyendas, itinerarios de viajes, profecías sobre la destrucción de España y otros relatos moriscos ), CELAM, Ed. Gredos, Madrid, 1982, p. 104.

35 Cfr. HEGYI, Ottmar, “Entorno y significación en los textos aljamiados”, Actas del IX Congreso de la Asociación Internacional de Hispanista s: 18-23 agosto 1986 Berlín / coord. por Sebastián Neumeister, Vol. 1,

1989, pp. 125-130), en pp. 126-127.

36 Cfr. ROSA RODRIGUEZ, Mª del Mar, Religiosidades en tránsito: el simulacro aljamiado en el siglo XVI español , Tesis Cultural, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras 2003. p. 38 y ss.

37 Las menciones directas de la lengua árabe en el Corán aparecen en las siguientes azoras: Sura 12: verse 2, 13: 37, 16:103, 20:113, 26:195, 39:28, 41:3, 41:44, 42:7, 43:3, 46:12.

38 Azoras 20, 113; 25 3; 39, 28; 9 6, 12; 58, 7. El Corán. Traducción de Juan Vernet, Barcelona, 1983. Siempre

39 Azora 12, 2.

40 Azora 49, 44.