AL-KALI (Abû ‘Alî al-Kalî)

Categoría: Andalusies ilustres

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Abû ‘Alî Ismâ’îl ibn al-Kasem ibn Aidsûn ibn Harûn ibn ‘Isâ ibn Mwh. Ibn Salmân, el Kalî o el Bagdasí.

Naturalista, filósofo y poeta. Nació en Manzchird (cerca de Bagdad) en el 901. Murió en el 967.

Aunque de Bagdad, creemos necesario rescatarlo de las brumas del olvido, en atención a su prolongada residencia en nuestra patria y a la poderosa influencia que ejerció sobre ‘Abd al-Rahmân III y Al-Hakam II. Se asentó definitivamente en Córdoba, y fue en esta ciudad donde publicó varias de las obras por las que hoy se encuentra en nuestras páginas. Lo que sí es relevante es que la llegada a Córdoba de este sobrio oriental supone una prueba tajante de la efervescencia cultural a la que llegó la capital del califato andalusí.

Ibn Jallikân reseña que nació nuestro poeta en el año 288 de la Hégira, en una población no lejos de Bagdad. También nos hace conocer Ibn Jallikân los nombres de algunos de sus maestros, y afirma que superó a todos sus contemporáneos en filología, gramática y poesía, llegando a ser maestro de Al-Zubaydî (Azobaidi), entre otros.

Viajó desde temprana edad por las ciudades del Oriente, hasta que llegó a Córdoba, viviendo allí agasajado por los monarcas, admirado por los hombres de letras, y respetado y querido por todo el pueblo, hasta su muerte en 967.

‘Abd al-Rahmân III le eligió como preceptor del príncipe heredero, Al-Hakam, por lo cual nuestro autor le estuvo muy reconocido y le dedicó parte de su obra. De su producción literaria destacamos: El libro del erudito, Libro acerca de los camellos, su propagación y sus propiedades El libro de los dictados que es, sin duda, su obra principal y contiene un sinfín de traducciones relativas a Mahoma, los antiguos árabes, proverbios, lenguaje y poesía de éstos, anécdotas, etcétera…

En el prefacio de esta obra dice el autor que habiendo atesorado un gran caudal de noticias, lo había ocultado a los profanos; que había buscado a una persona digna de recibirle y capaz de apreciar su valor, y que, habiendo oído hablar del gloriosos reinado del príncipe de los creyentes, ‘Abd al-Rahmân III, se expuso a los peligros de la tierra y el mar, y vino a Al-Andalus, donde recibió del califa la mejor acogida, instándole a que publicase su obra, como así lo hizo, dictándola de memoria en la gran mezquita de Azzahra (Al-Zahra)…(Todo esto nos lo relata F. Pons Boígues, en su ensayo bio-bibliográfico sobre los historiadores y geógrafos de la Península).-