ESCRIBE BLAS INFANTE EN FUNDAMENTOS DE ANDALUCÍA,

Categoría: Los Andaluces

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SEGÚN EL PRINCIPIO DE LAS CULTURAS:

F.60...En Europa no se produjo aquel signo, pero ¿el mundo entero es Europa?

En Europa no pudo influir sobre las conciencias el postulado del principio de las culturas, cuya existencia viene a manifestar ese signo, por la sencilla razón de que Europa no sólo fue nuestra conquistadora, -(Castilla, avanzada del ejército europeo que contra nosotros peleó, como solar y como pueblo: su primera víctima y último instrumento. Su acción fue más depredadora que la de una simple conquista) sino que bajo el comando de los Papas, y repugnando como tibia la crueldad del Edecán Castellano -aprovechando un momento de máxima captación de este Edecán (Isabel)- arrojó sobre nosotros representantes (los Austrias), hasta el exterminio de las últimas expresiones de nuestra cultura enemiga de su animalidad desde que Roma bárbara fue germanizada- (Recuerden la pugna de Bética contra el resto peninsular godo).


¿Cómo va a reconocer Europa a Andalucía como foco cultura, director de un desarrollo histórico del mundo, si aquel foco vino a alumbrar y este desarrollo vino a atestar hechos espirituales y sociales expresivos de la Verdad de Dios que llegó a revelarse contradictoria en absoluto de la concepción político-católica o bárbara que se pretendió imponer al mundo con el nombre de religión sacrílegamente profanado. El rencor europeo o de "animalidad europea" que se ofreció a la historia con el nombre. de "fervor católico" (repito que no hablo de religión, ya volveré a hablar sobre esto) se ensañó contra esta cultura superior del Andalus, no sólo por odio al nombre musulmán, que la designaba sino por el temor de que su fuerza cautivante de las almas descubriese la verdadera naturaleza de la inspiración animal que rigió la conquista y que despertaba el manifiesto favorecer de Dios en el desarrollo espléndido de los valores de esta cultura de cuyos frutos tantas veces y en tantos órdenes se negara a aprovechar prácticamente la Europa misma que ahora hacía cruzada (?) de su destrucción completa.


 Se ensañó contra esta cultura superior hasta estos dos extremos difícilmente alcanzados por otra cualquiera acción conquistadora: 1º.- Pretendió desplazar, mediante terribles actos de fuerza el alma de los creadores de la cultura que venía a desolar, por la propia de los conquistadores. 2°.- Intentó enterrar y, aún, llegó a conseguirlo durante dos siglos, no sólo la historia de aquella cultura y, por consiguiente, sus fecundidades, sino hasta la historia social y política de los vencidos, enseñando a la prole a odiar al progenitor estigmatizando a éste con el anatema de "Barbarie"; llegando hasta a realizar un acto de trágica teatralidad, como la expulsión de los moriscos, para abrir una absoluta solución de continuidad entre nuestros padres y nosotros.


Desde entonces, ya lo sabemos, nosotros seríamos los europeos de Castilla conquistadores de esta tierra, que (!) desampararon en absoluto aquellos bárbaros extranjeros los árabes o los moros, los cuales fueron ahuyentados por nuestra valentía y constancia durante una guerra de ocho siglos (!) que tardó la "providencia de Cristo" en traer el momento glorioso en Isabel, la Limpia, que Isabel hizo la ofrenda de no mudarse de camisa ante los muros de Granada (!).

Tan enterrada quedó esa cultura, tanto odio y tanto desprecio impotente se llegó a arrojar sobre su memoria que ¡cuánto trabajo nos ha costado a los investigadores empezar a imponer a los científicos de Europa verdades que con el instrumento del árabe se encuentran casi a flor de tierra!.


 Afortunadamente, ninguno de estos investigadores a quienes pueda atribuirles capital importancia ha sido andaluz. Holandeses, franceses, escandinavos, alemanes, españoles de otras regiones. Hoy hay que leer sus más que meritísimos trabajos para hallar casi en todos ellos una lamentación relativa a la resistencia de Europa a admitir verdades científicamente demostradas, tan sólo porque estas verdades implican una exaltación de la cultura de Al-Andalus. Por no citar nada más que a españoles actuales y, sobre todo, católicos, examínense, por ejemplo, las obras maravillosas de esos dos supremos investigadores que se nombran D.Julián Ribera Tarragó y su discípulo D. Manuel Asín, acaso los prestigios mundiales más sólidos con los cuales cuenta hoy España.


(¡Quién dejará de rendir un respetuoso homenaje a la Iglesia no política, que representa el sabio y magnánimo presbítero Asín!).


En cuanto al primero, después de sus geniales trabajos acerca de la interpretación de la música de las Cantigas, de ser del Andalus y de la propagación de esta música por el mundo entero, todavía hay quien no acepta sus teoría y la contundencia definitiva de sus argumentos eruditos, y la, paciencia que viene a desarrollar su comprobación práctica, respondiendo dócilmente a sus métodos de interpretación. Un inmenso número de melodías medievales transcritas por F.62 elSr. Ribera. Yo he llegado a ejecutar 327 cantigas del Libro de Alfonso X y 356 (en tres fascículos) de trovadores, trovero s y minnesinger, es decir un total de 700 poesías musicales en números redondos, con respecto a las cuales han triunfado los métodos de interpretación del Sr. Ribera.


 Pues bien, a pesar de esta prueba definitiva, todavía se llegan a discutir unos métodos porque como dice él mismo: "¿Cómo confesar, ahora, que las naciones europeas alcanzaron el siglo XVIII la altura técnica que otra civilización odiosa -la andaluza- había alcanzado ya antes del siglo XIII?".


 Y, en cuanto a Asín, también al demostrar el magisterio decisivo en los principales representantes de las escuelas medievales cristianas, de. nuestros filósofos o teólogos musulmanes del medievo, al investigar los orígenes de la Filosofía de Al-Andalus y obstáculos que ha tenido que vencer la verdad para llegar a imponerse a pesar de las".. .negociaciones apasionadas y rotundas que el prejuicio ético y el político ha engendrado en los cerebros mejor organizados..."Y esto mismo ha ocurrido en cuanto a la lírica, la ética, la matemática, la botánica, la medicina, la justicia, la enseñanza, la agricultura, la astronomía, la física, etc. Los investigadores citados, que también dedicaron su atención a algunas de estas disciplinas einstituciones y los demás que se ocuparon de desenterrar la cultura directora de Al Andalus -antorcha del mundo- en los siglos medios, que dijera la lejana Horsvita -poetisa sajona- todos protestan repetidamente de la saña con que todavía actúa el atavismo conquistador europeo.


¿Cómo, pues, iban a determinarse los europeos, nuestros bárbaros conquistadores, en favor de Andalucía esclavizada, animados por el sentimiento que, a priori, señala una autarquía correspondiente al abolengo de foco cultural director, tal como lo hicieron


con respecto a Grecia y a Italia, si ellos eran nuestros señores? Nuestra situación era, precisamente, la inversa a la de aquellos países, porque Grecia, sometida y fraccionada, precisamente, estaba bajo el yugo musulmán, e Italia imposibilitaba el equilibrio europeo, al mismo tiempo que era asiento de un poder político, en otro tiempo delegado para los demás estados, por su inspiración absorbente, como era el Papado, herido de muerte desde el Renacimiento y al cual faltaba enterrar.


 F. 63 (Traduzco de un hermoso libro, acerca del Fracaso moral de la política occidental en Oriente, de Ahmed Riza, Expresidente del Parlamento Turco: "....El amor de los europeos por los griegos tuvo una lamentable traducción política. Ese fuego sagrado del Helenismo fue el que quemó nuestra flota de Navarino y continúa incendiando nuestras villas de Anatolia (la edicion del libro es de 1922).


Si realmente ese sentimiento de simpatía y de gratitud hacia los griegos, tiene por causa los servicios prest
ados por sus lejanos antepasados al progreso humano, tengan en cuenta que los servicios de los sabios musulmanes fueron más grande todavía que los de los griegos, y, ciertamente, más directamente aprovechados por Occidente...".

Tiene razón Ahmed Riza. Esta no es ya verdad batini o esotérica. Sin embargo, habremos de comprobarlo más adelante. Y, continúa diciendo el escritor turco " ... ¿Por qué esta diferencia de juicio? La razón es bien simple. Los unos son cristianos (o lo que sean -añado yo-), los otros musulmanes...")


Pero, en el mundo no europeo u occidental aquel fenómeno concomitante comprobador del 2° postulado de nuestro principio de las culturas no se da, porque su causa ha sido neutralizada en ese mundo por el egoísmo del conquistador asimilista; en otro mundo -el Afro-Oriental- que es también un mundo, quieran o no los europeos, se estrellarán siempre los instintos


F. 64  absorbentes de Europa. Ese mundo, no sólo islamita sí siente un deseo, un férvido deseo ancestral de venir a confirmar aquel postulado del Principio de las Culturas que, ahora, es objeto de nuestra atención, formando cruzada para liberar con Andalucía el faro que hacia el "espíritu" conduce sus anhelos. (....)