ISLAM Y AL-ANDALUS

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto

En islamyal-andalus.es usamos cookies

Islamyal-andalus.es utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios, facilitando la navegación por nuestra web. Estamos haciendo todo lo posible por facilitar el uso de dichas cookies, así como su gestión y control al utilizar nuestros servicios.

¿Qué son las cookies?

Las cookies son pequeños archivos de texto que se almacenan en el dispositivo del usuario de Internet al visitar una página web. Es el operador del sitio web el que determina qué tipo de información contiene dicha cookie y cuál es su propósito, pudiendo además ser utilizada por el servidor web cada vez que visite dicha web. Se utilizan las cookies para ahorrar tiempo y hacer la experiencia de navegación web mucho más eficiente. No obstante, pueden ser usadas con varios propósitos diferentes que van desde recordar la información de inicio de sesión o lo que contiene su pedido de compra.

Existen una gran cantidad de guías en las que se explica lo que son las cookies, y para qué se utilizan. Pro nuestra parte, les explicaremos cómo afectan estas cookies a la página web de webexpertia, pero en el caso de que necesite más información al respecto, eche un vistazo a estas páginas:

¿Cómo utiliza webexpertia las cookies?

webexpertia tan solo utilizará las cookies que Usted nos deje utilizar. Podrá controlar sus cookies a través de su navegador. Podrá encontrar más información al respecto más adelante. Hemos utilizado algunas de las guías existentes para clasificar las cookies que usamos en varios grupos:

  1. Cookies de Rendimiento
  2. Cookies Funcionales
  3. Cookies de Marketing

A continuación encontrará más información sobre cada uno de estos tipos de cookies.

1. Cookies de Rendimiento

Se trata de cookies que recogen información sobre cómo utiliza el sitio web (por ejemplo, las páginas que visita o si se produce algún error) y que también ayudan a webexpertia a la localización y solución de problemas del sitio web. Toda la información recogida en las mismas es totalmente anónima y nos ayuda a entender cómo funciona nuestro sitio, realizando las mejoras oportunas para facilitar su navegación.

Dichas cookies permitirán:

  • Que Usted navegue por el sitio
  • Que webexpertia recompile información sobre cómo utiliza Usted la página web, para así entender la usabilidad del sitio, y ayudarnos a implementar las mejoras necesarias. Estas cookies no recogerán ninguna información sobre Usted que pueda ser usada con fines publicitarios, o información acerca de sus preferencias (tales como sus datos de usuario) más allá de esa visita en particular.

2. Cookies Funcionales

Nuestro propósito con estas cookies no es otro que mejorar la experiencia de los usuarios de webexpertia. Podrá rechazar en cualquier momento el uso de dichas cookies. webexpertia utiliza estas cookies para recordar ciertos parámetros de configuración o para proporcionar ciertos servicios o mensajes que pueden llegar a mejorar su experiencia en nuestro sitio. Por ejemplo, recuerdan el país o el idioma que ha seleccionado al visitar las páginas, y no se utilizan con fines de marketing.

Dichas cookies permitirán:

  • Recordar sus datos de inicio de sesión como cliente al volver a la página

Estas cookies no recogerán ninguna información sobre Usted que pueda ser usada con fines publicitarios, o información acerca de sus preferencias (tales como sus datos de usuario) más allá de esa visita en particular.

3. Cookies de Marketing

Dichas cookies son gestionadas por terceros, con lo que podrá utilizar las herramientas de éstos para restringir el uso de estas cookies. Algunas de las cookies se utilizan para enlazar a otras páginas web que proporcionan ciertos servicios a webexpertia, como puede ser el caso de Facebook, Twitter o Google. Algunas de estas cookies modificarán los anuncios de otras webs para adaptarlos a sus preferencias.

Estas cookies permitirán:

  • Enlazar con redes sociales
  • Pasar información sobre su visita a la página de webexpertia para adaptar anuncios en otras páginas.

Además de aceptar o rechazar el uso de ciertas cookies a través de la página web de webexpertia, también podrá gestionarlas haciendo uso de la configuración de su navegador.

Aquí tiene una fuente de información sobre cómo llevar a cabo dicho proceso: http://www.allaboutcookies.org/manage-cookies/

Tan solo leeremos o escribiremos cookies acerca de sus preferencias. Aquellas que hayan sido instaladas antes de modificar la configuración permanecerán en su ordenador y podrá borrarlas haciendo uso de las opciones de configuración de su navegador.

EL TRATO DEL PROFETA (SAL-LAL-LÂHU ‘ALAIHI WA SAL-LAM) CON LA MINORÍA NO MUSULMANA EN MEDINA

Medina

Después de la emigración del Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) a Medina, se convirtió en su propio jefe, y vivió rodeado de una minoría no musulmana de incrédulos y judíos. Luego, cuando el Estado islámico se extendió a superficies más amplias, llegaron a existir minorías cristianas –también-, y todas gozaron de libertad religiosa. Pues, cada minoría practicaba sus ritos como quería; y dicha libertad fue afirmada por el Islam como un principio desde el descendimiento de la revelación sobre el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam); para que la humanidad se elevara y se alegrara con ella.


Por otra parte, la biografía del Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam), es la mejor prueba sobre el hecho de que la minoría no musulmana disfrutaba de la libertad de culto, a pesar de lo que los nobles Compañeros sufrieron a manos de los idólatras de La Meca. Sin embargo, el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) –quien también sufrió crueldad y tortura- no respondió a los incrédulos de la misma manera, ni los trató igualmente cuando Al-lâh le otorgó la victoria y el poder, tampoco quiso imponerles su creencia, ya que todavía no estaban convencidos, obedeciendo a las órdenes del Sagrado Qor’ân, donde Al-lâh dice: “¿Acaso puedes tú obligar a los hombres a que sean creyentes?”[1]. Y esto es lo que el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) aplicó, e hizo de ello una constitución para los musulmanes en afirmar la libertad de creencia.

Lo que confirma esta verdad, es lo que fue citado acerca de la revelación de la Aleya:“No hay coacción en la práctica de Adoración, pues ha quedado claro cuál es la buena dirección y cual el extravío.”[2]. Se narró, que un hombre de los Ansâr de la tribu de Banû Sâlem Ibn ‘Awf, tenía dos hijos antes de la Misión del Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam). Después, fueron a Medina junto con un grupo de cristianos llevando aceite, y encontraron al padre quien les dijo: ‘No os dejaré hasta que abracéis el Islam’. Sin embargo, ellos lo rechazaron. Acto seguido, se dirigieron al Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) para pedir su juicio, y el padre dijo: ‘Oh Mensajero de Al-lâh, ¿acaso una parte de mí entrará al Infierno por eso?’ Entonces Al-lâh reveló la Aleya siguiente: “No hay coacción en la práctica de Adoración…”, por lo que el hombre los dejó ir libres[3].

Así pues, el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) ordenó al padre de los dos muchachos que estaban contra él mismo y en contra del Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam), en cuanto a la creencia, dejarlos creer libremente en lo que quisieran, aunque si tenían obligación de obedecerle y respetarle, por el hecho de ser su padre.

También, el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) afirmó la libertad de culto, en la primera constitución en Medina, esto ocurrió cuando admitió a los judíos que formaban, junto con los musulmanes, una sola nación[4].

Asimismo, el trato del Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) con los no musulmanes estaba basado en la justicia; queda muestra de ello lo que narró Abû Bakr (que Al-lâh Esté complacido con él), pues dijo: ‘Estábamos con el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) y éramos 300 (Compañeros), entonces él dijo: “¿Acaso alguien de vosotros tiene comida?” Así que un hombre tenía un Sâ‘[medida para granos, apr. 4 almudes] o casi de comida, y la amasó. Luego, vino un hombre incrédulo con el pelo revuelto y largo, y con ganado, entonces el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) le preguntó: “¿Lo vendes o lo donas?” o dijo: “¿O lo regalas?”[5] Contestó: ‘No, sino que lo vendo’. Acto seguido, compró de él una oveja, y el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) ordenó guisar el hígado y todo lo que está en la barriga. Por Al-lâh que el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) cortó un trozo de carne para todos los 300: si estaba presente, se lo daba y si estaba ausente, se lo reservaba, de modo que la dividió (es decir, la carne) en dos partes, y así todos comieron y se quedaron satisfechos; sin embargo, quedaron dos trozos, y se los llevó al camello[6].

Así se comportó el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) con un grupo de su ejército, compuesto de 300 hombres que necesitaban comida. Un incrédulo pasó por ellos con su ganado, de modo que él (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) compró una oveja con su dinero, y no obligó al hombre a dársela sin pagar aunque tenía el poder de hacerlo, y a pesar de su gran necesidad, y la incredulidad del hombre y su falsa creencia. Esta es la justicia en su forma más sublime.

Además, el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) trataba a los no musulmanes que lo rodeaban como un hombre trata a su familia; pues, Anas (que Al-lâh Esté complacido con él) narró una situación extraña que pasó con el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam), ya que dijo: ‘Un muchacho judío servía al Mensajero de Al-lâh (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam), y de repente enfermó. Por lo tanto, él (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) fue a visitarlo y se sentó cerca de su cabeza, diciéndole: “Abraza el Islam”. El muchacho miró a su padre, quien estaba ahí también, y éste le dijo: ‘Obedece a Abul Qâsim (nombre del Profeta)’. De hecho, el muchacho lo abrazó, por lo que el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) salió diciendo: “Las alabanzas a Al-lâh, quien lo salvó del Infierno”[7].

Más bien, recomendó a Asmâ’ Bint Abî Bakr (que Al-lâh Esté complacido con ella)[8]mantener sus lazos de parentesco con su madre, pues ella contó lo siguiente: ‘Mi madre[9] vino a mí , la cual era idólatra en la época de los Qoraysh, quienes habían establecido un pacto con el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) y su plazo estaba con su padre, por lo que fui al Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) para pedirle consejo y le pregunté: Oh Mensajero de Al-lâh, mi madre vino a mí con el deseo de mantener los lazos familiares conmigo, ¿acaso lo hago? Entonces él le respondió: “Sí, mantenlos”[10].

Y qué maravillosa es la actitud que el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) nos enseñó, cuando pasó delante de él, el funeral de un judío, pues Ibn Abî Laylâ narró que Qays Ibn Sa‘d[11] y Sahl Ibn Hunayf[12] (que Al-lâh Esté complacido con ellos) estaban en Qadisiyya, y un cortejo fúnebre pasó delante de ellos, así que se levantaron y dijeron: ‘Es de los habitantes de la tierra’[13], entonces recordaron: ‘Un funeral pasó delante del Mensajero de Al-lâh (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) y este se levantó, y dijo: es un judío, entonces él exclamó: “¡Acaso no es un alma (humana)!”[14]. Así pues, el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) enseña a su Umma respetar a los no musulmanes incluso a sus muertos.

Y qué hermoso es terminar con la actitud del Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) hacia los judíos de Jaybar, la cual tuvo lugar después de que fueron derrotados y aceptaron reconciliarse con él (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam). Ya que se encontraban en condición inferior y los musulmanes estaban en una situación superior, y en dicha situación, los musulmanes podían perfectamente imponerse por la fuerza si hubieran querido, pero el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) se comportó en dicha situación de otra manera; pues, Sahl Ibn Abî Hatma (que Al-lâh Esté complacido con él) narró que un grupo de su gente se fue a Jaybar y se separó. Luego, encontraron a uno de ellos muerto, así que dijeron a quien estaba ahí: ‘Habéis matado a nuestro compañero’. Contestaron: ‘No hemos matado a nadie y no sabíamos que había un muerto’. Entonces se dirigieron al Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam), y le dijeron: ‘¡Oh Mensajero de Al-lâh! Fuimos a Jaybar y encontramos a uno de los nuestros muerto. Por lo tanto, él exclamó: “¡Adelantad al mayor de vosotros y hacedle hablar a él!”. Después, les preguntó: “¿Tenéis una evidencia sobre quien lo mató?” Respondieron: ‘No tenemos evidencia alguna’. Preguntó entonces: “¿Y si ellos juraran?” Dijeron: ‘No aceptamos el juramento (creencia) de los judíos’. Acto seguido, el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) muy diplomáticamente, mediando entre los dos, pagó cien camellos en caridad como Diya [compensación que se paga a la familia del muerto][15].

Esta matanza ocurrió en tierra de los judíos, y la probabilidad mayor es que quien lo mató fuera de ellos mismos. A pesar de eso, no había una evidencia sobre dicha suposición, por lo que es una duda y una conjetura, y esto no es válido en una alegación; por consiguiente, el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) no castigó al judío de ninguna manera, sino que ofreció solamente que ellos juraran que no lo habían matado. No sólo eso, sino también el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) pagó el Diya a la familia del muerto, del dinero de la casa (tesorería) de los musulmanes; para calmar la ira de los Ansâr, y por lo tanto, calmar la situación y no provocar un nuevo enfrentamiento.

Así el Profeta (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) trataba con las minorías no musulmanas en Medina, de una manera basada en la justicia, la misericordia y la tolerancia.

[1] [Sura Yûnus (Jonás) 10: Aleya 99].

[2] [Sura Al-Baqara (La Vaca) 2: Aleya 256].

[3] Véase: Al Wâhidî An∙Naysâbûrî: Asbâb An∙Nuzûl, pág. 53 y As∙Suyûtî: Libâb An∙Nuzûl, pág. 37.

[4] Ibn Hishâm: As∙sira An∙Nabawiyya 1/501, Ibn Sayyed An∙Nâs: ‘Uyûn Al Azar 1/260, As-Suhaylî: Ar-Rawdh Al Anif 3/174 e Ibn Kazîr: As∙sira An∙Nabawiyya 2/321.

[5] Indica la licitud de que el incrédulo venda, y afirma la posesión de lo que tiene en sus manos, y también que está permitido aceptar el regalo de él. Consulte: Ibn Haÿar Al ‘Asqalânî: Fath Al Bârî 4/410.

[6] [Al Bujârî (2618), (5382)] [Muslim (2056)].

[7] [Al Bujârî (1356)] [At∙Tirmidî (2247)] [Al Hâkim (1342)] [An∙Nasâ’î: Al Sunan Al Kubrâ (7500)].

[8] Es Asmâ’ hija de Abû Bakr As∙Siddîq. Estaba casada con Az∙Zubayr Ibn Al ‘Awwâm, y abrazó el Islam antiguamente en La Meca. Luego, emigró a Medina estando embarazada de ‘Abdul∙lâh Ibn Az∙Zubayr, y lo dio a luz en Qubbâ’. Falleció en La Meca en el mes de Ÿumâdâ Al Ulâ, en el año 73 después de la muerte de su hijo ‘Abdul∙lâh Ibn Az∙Zubayr en Yasîr. Véase: Ibn Al Azîr Asadul Ghâba (El león de la selva) 6/12 e Ibn Haÿar Al ‘Asqalânî: Al Isâba, traducción número (10791).

[9] Es Qutayla Bintu Sa‘d de la tribu de Banû ‘Âmir Ibn Lû’aî, esposa de Abû Bakr As∙Siddîq y madre de ‘Abdul∙lâh y Asmâ’. Ibn Al Azîr la mencionó entre las compañeras y dijo: “Retardó en abrazar el Islam”. Llegó a Medina siendo incrédula tras el pacto de Al Hudaybiyya. Consulte: Ibn Al Azîr Asadul Ghâba (El león de la selva) 6/242.

[10] [Al Bujârî (2620)] [Muslim (1003)].

[11] Qays Ibn Sa‘d Ibn ‘Ibâda: uno de los astutos árabes y gente de opinión y estratagema en las guerras. Era el noble de entre su gente, y con el Profeta (SAAAWS) tenía la posición del policía con el príncipe. El Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam) le entregó la bandera el día de la conquista de La Meca, y murió con ella en el año 59 o 61 de la Hégira. Véase: Ibn Al AzîrAsadul Ghâba (El león de la selva) 6/272, Ibn Haÿar Al ‘Asqalânî: Al Isâba, traducción número (7176) y Ibn ‘Abdul Bar: Al Isti‘âb 3/350.

[12] Sahl Ibn Hunayf Ibn Wâheb: asistió a la batalla de Badr y todas las demás junto con el Mensajero (sal-lal-lâhu ‘alaihi wa sal-lam), y se demostró el día de Uhud. ‘Alî (que Al-lâh Esté complacido con él) se enccargó de substituirlo cuando salió de Medina a Basora. También asistió con él a la batalla de Siffin y cargó contra Persia. Murió en Kufa en el año 88 de la Hégira. Consulte: Ibn Al Azîr Asadul Ghâba (El león de la selva) 2/335, Ibn Haÿar Al ‘Asqalânî: Al Isâba, traducción número (5323) y Ibn ‘Abdul Bar: Al Isti‘âb 2/223.

[13] De los habitantes de la tierra: es decir de Ahlul Dimma [Súbditos no musulmanes que viven en un país islámico], y se los llamó así porque cuando los musulmanes conquistaron los países, los llebaban a trabajar la tierra y les pagaban el tributo. Se dijo: significa el funeral de un incrédulo de la gente de aquella tierra. Consulte: Ibn Haÿar Al ‘Asqalânî: Fath Al Bârî 3/180 y An∙Nawawî: Al Minhâÿ Fî Sharh Sahîh Muslim Ibn Al Haÿÿâÿ 7/30.

[14] [Al Bujârî (1313)] [Muslim (961)].

[15] [Al Bujârî (6142)] [Muslim (1669)].