EL COLLAR DE LA PALOMA DEL ALMA

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Ramón Mujica Pinilla dice en su obra "El collar de la paloma del alma". "El eje central de El collar de la paloma es analizar la íntima relación entre el amor humano y el amor divino, o las diferentes formas que toma el Amor Divino. Para Ibn Hazm o Ibn Arabi el amor humano es expresión del Amor Divino".

 

En las primeras líneas en su discurso sobre la esencia del amor, Ibn Hazm nos dice que el amor es algo tan sublime que no puede ser entendida su esencia sino tras largo empeño. « No está reprobado por la fe ni vedado en la santa Ley por cuanto los corazones se hallan en manos de Allah Honrado y Poderoso» . « El amor es algo, -nos dice-, que radica en la misma esencia del alma» . Con respecto a la naturaleza de amor dice el autor cordobés: « Mi parecer es que consiste en la unión entre partes de almas que, en este mundo creado, andan divididas, en relación a cómo primero eran en su elevada esencia (no en el sentido de las esferas partidas, al modo en que lo entendieron algunos griegos), sino en el sentido de la mutua relación que sus potencias tuvieron en la morada de su altísimo mundo y de la vecindad que ahora tienen en la forma de su actual composición. Al respecto cita el versículo coránico que habla de la creación de Adán y Eva:  El es Quien os creó (a todos) de una sola alma, de la cual creó también a su compañera para que conviviera con ella.»

 

« Existen diferentes suertes de amor. Es el mejor el de los que se aman en Allah Honrado y Poderoso.»

 

No hay un amor profano en el sentido de un amor fuera de lo sagrado y, en todo caso, esa clase de amoríos no son verdadero amor, incluyendo en esta categoría a la homosexualidad « Tocante al pecado de los sodomitas, es hediondo y repugnante. Ibn Hazm mismo jura: « Dios sabe- y me basta que El lo sepa- que estoy de todo inocente de pecado, limpio de culpa, unmune de reproche en estas materias, y que soy puro en mis costumbres. Juro por Dios con el más sagrado juramento que no desanudé jamás mi manto para un coito ilícito y que mi Señor no habrá de pedirme cuenta de ningún pecado grave de fornicación desde que tuve uso de razón hasta hoy en día. ¡A Dios hay que alabar por ello, dándole gracias por lo pasado y pidiéndole socorro para lo por venir!»

 

¡El hombre de entendimiento halla anchos caminos por los que apartarse del libertinaje! De otra parte, Dios nada ha vedado sin dar a sus siervos, a cambio, cosas lícitas mejores y de mayor excelencia que las vedadas. ¡No hay más Dios que El!

 

Para el contemplativo, el amor humano tal como se expresa en el acto conyugal no puede ser sino un reflejo del Amor Divino. Es más: el amante, la bienamada y el amor entre ellos- una vez reducidos a sus esencias ontológicas- son en realidad representaciones terrenas de principios celestes. ¿No es Allah es Amante Verdadero y Ultimo? ¿No es Allah el Bienamado por excelencia? ¿Y no es el Amor Divino la raíz del amor humano? El ver las cosas a otra luz no es sino el resultado del velo de ilusión con el que la Omnipotencia de Allah  ha cubierto la creación entera.

 

Un tema fundamental en este drama es la tristeza: la enfermedad que padece la paloma del alma en el exilio. Tanto la ciencia, la teología, la filosofía y la mística medieval ofrecen diversas perspectivas para comprender la tristeza, todas las vinculan con el amor: tristeza y amor van emparentadas, son como dos flores mellizas -dijo una vez un poeta- que han nacido de un mismo tallo. Y si el Din de Muhammad (s.a.s) supo desarrollar una metafísica de la pena fue, probablemente, como diría Ibn Hazm, porque es sólo mediante la práctica del Islam (o de la Sumisión) que el género humano puede encontrar el Camino de la Unión y gozar de una vida renovada:

« Uno de los aspectos del amor es la unión amorosa, que constituye una sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalafón, un feliz augurio; más aun: la vida renovada (al-haiatul muyyaddadah), la existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia de Allah. Si no fuese porque este mundo es una mansión pasajera, llena de congojas y sinsabores, y el paraíso, en cambio, la sede de la recompensa y el seguro de toda malventura, todavía diríamos que la unión con el amado es la serenidad imperturbable, el gozo sin tacha que lo empañe ni tristeza que lo enturbie, la perfección de los deseos y el colmo de las esperanzas» (Ibn Hazm: El collar de la paloma, O, cit., pág. 181).

 

Dice Ramón Mujica Pinilla en su Collar de la paloma del alma (Hiperión, Madrid, 1990): Ibn Hazm empieza hablándonos de las trampas del amor humano y de los innumerables obstáculos del sendero amoroso: nos habla de una guerra  interior (yihad), mediante la cual el amante verdadero adquiere el sentido de la imagen pura de su bienamada; esta imagen será, simultáneamente, Arquetipo Celeste y Teofanía de Allah.

 

Dice Victor Danner (prólogo de El collar de la paloma del alma), « La mujer es en este contexto (el Islam), deviene una manifestación del eterno femenino, siendo, al mismo, tiempo, un objeto de placer, o, más bien, el Objeto de placer, en un sentido misteriosamente divino, sin que esto en modo alguno implique un culto exagerado de la sexualidad a la manera de las nociones psicológicas modernas. Todo es un asunto de equilibrio; el objeto de placer deja de ser un obstáculo en el camino y se convierte en todo lo contrario, en un apoyo simbólico otorgado por la Ley que proviene del Cielo, y por el camino contemplativo. Esto es cierto sólo para el contemplativo que vive dentro del marco de la Ley; y es cierto porque la Ley imprime sobre el acto conyugal el sello de la aprobación celestial, suprimiendo así toda posible duda o vacilación.»

 

El alma que se aparta de la obediencia a Allah se pierde. Dice Ibn Hazm siguiendo al Corán . Cuando los deseos carnales, el error y el libertinaje gobiernan al alma esta pierde su capacidad de amar verdaderamente. Por ello Ibn Hazm va a condenar como falso amor al que es profesado por quien es inconstante, traidor, infiel, libertino o al que sólo busca satisfacer sus deseos carnales.

 

En el capítulo sobre la fealdad el autor del collar de la paloma afirma: « ¿quién se tendrá por dueño de su alma y por capaz de hacerla andar derecha, si no es con la ayuda y el poder de Allah».

 

La mujer (o el hombre) puede ser fuente de concupiscencia o teatro donde el amante contempla los rostros de la Divinidad; el melancólico casto trata de ver más allá de las apariencias y de las envolturas existenciales.

 

Dice Ibn Hazm: « Mi amor es como un huésped que hizo alto en mi espíritu: mi carne es su alimento, mi sangre su bebida» (El collar de la paloma, pág, 226).

El amor en Ibn Hazm y en los grandes sabios musulmanes en general no contraría a la sharía o legislación, es más bien una consecuencia de profundizar en la práctica y en el sentido profundo de la legislación divina.

 

Sobre el título El collar de la paloma

 

Ua kullu insaanin alzamnaahu taairuhu fi unuqihi ua nujriyu lahu iaumal qiaamati kitaaban ialqaahu manshuran. Iqra kitaabaka kafa binafsikal iauma ‘alaika hasiban. Man ihtada fainnama iahtadi linafsihi ua man dalla fainnama iudillu ‘alaiha ua la taziru uaaziratu uizra ujra. (Sagrado Corán: 17-14-15).

 

Hemos colgado a cada hombre su suerte, y el Día de la Resurrección le sacaremos una Escritura que encontrará desenrollada:

« ¡Lee tu Escritura! ¡Hoy bastas tú para ajustarte cuentas!» .

 

Quien sigue la vía recta la sigue, en realidad, en provecho propio, y quien se extravía, se extravía, en realidad, en detrimento propio. Nadie cargará con la carga ajena. Nunca hemos castigado sin haber mandado antes a un enviado.

 

El libro de las acciones que cada alma realiza penden de ella como el collar lo hace del cuello de la paloma. El Amor Divino dispone del alma (Predestinación), ella será juzgada por sus propios actos (Libre Albedrío). El alma es libre de tejer su propio collar, su propio destino, pero ella no puede alterar la naturaleza misma del Ser que la engendró; si el destino de una gota es retornar al océano, el alma puede renunciar a ser gota para convertirse en océano, pero no puede disponer del océano. Dice Ibn Hazm: « Las cosas todas son dádivas suyas (de Allah), ya que nosotros ni siquiera de nosotros mismos disponemos: somos suyos y a El nos encaminamos, pues toda cosa prestada ha de volver a quien la prestó» .

 

Dentro del mismo clima espiritual, Ibn Arabi, siguiéndole los pasos a Ibn Hazm, en su poema místico Taryumanul ashuaq ("El Intérprete de los deseos ardientes"; cfr. The Taryuman al-ashuaq, a collection of mystical odes by Muhyi’ddin ibn al ‘Arabi, editado y traducido por Reynold A. Nicholson, Oriental Translation Fund, New Series, Londres, 1991; véase también Kitabud dhakha’ir al-a’laaq, Sharhu Taryuman al-ashuaq, Beirut, 1312 H), revela el significado oculto del collar de la paloma. La paloma, dice, es « el espíritu universal, nacido de Allah y soplado en el hombre. Ella es descrita como portadora de un collar con referencia al convenio que El (Allah) depositó en ella»