Categoría: Ramadán Mubarak

En cada uno de los salats diarios, declaramos solemnemente a Allah (s.w.t.), "Iyyâka ná'budu" (A ti sólo rendimos obediencia).

El musulmán inteligente y comprometido comprende que su mismo estilo de vida es el marco del sometimiento a Allah, él sabe,  recordando las palabras de nuestro Profeta (s.a.s.) que "Du'a (la súplica) es la muestra".

Allah (s.w.t.), ha animado a los musulmanes para que aprovechen ciertos momentos durante el año para hacer Du'a. Tal ocasión se presenta anualmente durante Ramadán,  sobre todo en el Laylat-ul Qadr, la Noche del Destino. En esta noche aconteció el evento más importante en la historia humana, la llegada de Yibril con el libro bendito para revelarlo, por orden de Allah (s.w.t.), a Su Mensajero (s.a.s.). Acentuando su importancia, Allah (s.w.t.) dice: "y como sabréis el valor de la Noche del Destino” (97:2).

Tan valiosa es esta Noche del Qadr que el Corán consagra una sura especial a ella. "Laylatul Qadr es mejor que mil meses" (97:3)

Esta noche supera el valor de 30,000 noches. La llegada de esta Noche puede ocurrir en cualquiera de las últimas diez noches de Ramadán. El hecho de que la noche exacta se desconozca refleja el deseo de Allah de mantenerla oculta. De hecho, el Profeta (s.a.s.) se previno de decirnos su momento preciso. Un día, él salió para decirles la noche exacta a los compañeros. En el camino vio a dos hombres que discutían. Por la voluntad de Allah (s.w.t.), el olvidó la noche que era recordándola posteriormente. Al Profeta se le indicó no divulgar esta información. "Si se me hubiese permitido", comentó una vez, "yo habría dicho su momento exacto)."

Allah (s.w.t.) en Su sabiduría nos ha ocultado esto por muchas razones. Quizás quiera que nos esforcemos en nuestra Ibada durante los últimos diez días de Ramadán para que no caigamos en la pereza, haciendo la Ibada en esa sola noche y perdiendo el beneficio de hacer lo mismo en las otras noches. “Si la gente no hubiera abandonado su salat en esa noche (refiriéndose a los dos que discutían) , yo habría informado de su momento exacto)." El musulmán sincero que se preocupa día y noche pacientemente por sus faltas y fases de abandono en su vida espera la llegada de Ramadán. Durante él espera que Allah borre sus errores pasados, sabiendo que el Profeta (s.a.s.) prometió que todos los que se esfuercen durante los últimos diez días tendrán todas sus faltas borradas. Para lograr esto, recordemos los consejos del Profeta (s.a.s.) que en diferentes momentos empleo palabras como "busca", "sigue", "investiga", y "esfuérzate" para Laila-tul Qadr. Allah (s.w.t.) y Su Profeta (s.a.s.) nos proporcionan algunas señales de su llegada. Allah (s.w.t) describe la noche como ".. paz hasta la llegada de la mañana." [97:5] en  varios sitios, el Profeta (s.a.s.) describió la noche como serena, tranquila, y pacífica. El sol a la salida parecería rojizo y sin su tremendo brillo habitual. El Profeta (s.a.s.) agregó que "el ángel de la tierra en esa noche de Qadr será más numeroso que todos los guijarros de la tierra."

¿Qué se debe hacer durante los últimos diez días en la espera de Laila-tul Qadr? El sirviente devoto de Allah (s.w.t.)  vivificará esas noches con el Salat, leyendo y reflexionando sobre el Corán, haciendo Du'a a Allah (s.w.t.), pidiéndole Su Rahma. Esto está inspirado por las palabras del Profeta (s.a.s.) "Nuestro Señor, desciende al cielo más bajo durante el último tercio de cada noche y anuncia: Responderé a todo aquel que haga Du'a,. A todo el que pida algo halal se lo concederé. “El musulmán, consciente de Allah y de sus propias faltas, continuará pidiendo a Allah, dentro y fuera del Salat. Durante un tiempo, su única preocupación será limpiarse a sí mismo del olvido que esta vida provoca en el corazón, las faltas que se acumulan, oscureciendo el corazón, haciéndolo insensible al desobedecer a Allah. Él le pide a Allah guardarlo de los infortunios en este mundo, del castigo de la tumba, y del tormento del Infierno. Él le pide a Alá que lo haga paciente y firme esforzándose por mantener su Islam en este mundo y le pide pasar por alto sus limitaciones, los períodos de pereza y abandono. La devoción sincera en esa noche hará que se pierda la conciencia del tiempo, hasta que se ve sorprendido por el Adzán del Fajr. Después de Fajr, cuando el sol sube por horizonte, rojizo y débil en su apariencia, sin ningún rayo, el esfuerzo de la noche habrá valido la pena. El musulmán se regocija,  sabiendo que bastante posiblemente era Lailat-ul Qadr y "todo el que permanece en Salat y Dikr de Allah en la Noche del Qadr creyendo firmemente en la promesa de Allah de premiar durante esa noche y esperando alcanzar el premio de Allah sólo y no de las personas, verá como sus faltas son borradas.